RELEVAMIENTO

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SÚPER SALMONES EN INVIERNO! - Por Sebastián Márquez (MDQ-TEAM)

 

La fecha se venia planeando desde hace algún tiempo, pero por cuestiones del clima y los fines de semanas con mal tiempo que nos venían tocando, se fue postergando hasta esta última semana de junio. El pronóstico en cuanto a pesca no era muy alentador, nos informaban que el pique estaba bastante pobre y que había que trabajar mucho para hacer la pesca.

El martes anterior a la salida se comunicó conmigo Hugo, propietario de El Barco y me confirmó que estábamos saliendo a la hora acostumbrada, 5.30 de la mañana en el muelle de embarque, aproveché para poner en nuestro foro la invitación para todo aquel que se quisiera sumar y preparé el equipo anticipando el día de la partida.

El sábado luego de pasar a buscar a los amigos que daban el presente para la pesca, llegamos tempranito como para ser los primeros en embarcar, como siempre nos recibieron Hugo y su hijo Carlos y juntos vimos atracar a la embarcación capitaneada por Jorge, el Capi como le decimos todos, saludos, abrazos y enseguida a hacer el rol en prefectura para partir cuanto antes.

El destino era un pozo que ya habíamos visitado la vez anterior pero que nos había dejado un mal recuerdo, en esa ocasión mucha leva y nada de pique, pero allá fuimos, el Capi estaba convencido que tenía que rendir y su olfato bastó para que todos tuviéramos la ilusión intacta.

Nos acomodamos rápidamente y cuando quisimos acordar estábamos dejando la Escollera Sur a nuestras espaldas, el mar sin estar picado insinuaba algo de leva y el sol se negaba a aparecer, sumergiéndonos en la noche mientras surcábamos el mar. Luego de 3 largas horas arribamos al sector elegido, la verdad es que se hace largo cuando uno quiere tirar la caña inmediatamente, pero todos sabemos que el pescado está lejos y hay que ir a donde se encuentra y eso lleva su tiempo, cuando comencé a ver las maniobras de anclado enseguida preparé la caña, coloqué una línea de besugo y encarné con magrú, cuando dieron la orden de "líneas al fondo", fue instantáneo y ahí me di cuenta que estábamos en “el lugar”, el pique era frenético, picaba automáticamente, los besugos de buen tamaño literalmente se devoraban el anzuelo, a veces hasta sin carnada. De repente ni bien estábamos comenzando a entrar en calor, una caña cercana a mí entabló una batalla épica con algún monstruo de las profundidades que se negaba a dejarse ver, empezamos a temer que fuera un enganche pero el pescador cada tanto lograba recuperar sedal y ahí nos dimos cuenta que lo que venia era uno y de los grandes, enseguida pedimos bichero y se comenzó a dibujar en el agua una sinuosa mancha blanca. A medida que estaba más cerca de la superficie se definía más tomando la forma de un salmón, alegría total, bichero y arriba!!!

Acusó 15 kg., de no creer! mientras estábamos admirando la bestia, del otro lado de la embarcación pedían mas bicheros, todos al unísono comenzamos a cambiar de líneas dejando las de besugo y tomando las de salmón, encarnábamos con el mismo besugo que habíamos obtenido hacia un rato, y muchos fueron favorecidos por la diosa del pique, uno de ellos fue el papá de Guillermo, Don Sebastián Martín, su caña fue tocada por la varita del destino y la recompensa fue un salmón de 20 kg.

 

Listo, estaba todo dicho, en total fueron 17 los salmones grandes obtenidos, infinidad de meros y bolsas de besugo, una pesca memorable.

El viaje de regreso fue una mezcla de cansancio y satisfacción por la pesca realizada, satisfacción de pescar en una embarcación que no deja de asombrarme por lo bien pensada que está, satisfacción por la atención recibida, todos desde Hugo hasta el marinero, pasando por el Capi, trabajan a full para hacer de la salida una experiencia inolvidable.

 

Y esto que al final parece una propaganda de El Barco, realmente lo es, cuando uno descubre gente que labura bien y que se brinda para dar un servicio de excelencia, hay que reconocerlo y hacerlo saber a los demás pescadores. Sin duda lo vamos a seguir visitando y espero que la próxima el salmón de 20 kg. sea todo mío.

Quiero por último agradecer a mis compañeros en esta oportunidad:

Guillermo Martín, Héctor, y Don Sebastián, me parece que se sacaron las ganas de pescar y con creces!!!!

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