PESCA EN SAN BLAS thumbnail

PESCA EN SAN BLAS

  ·   Ir a comentarios

Aprovechando la generosidad de un fin de semana especial proyecté un reencuentro íntimo con la Bahía San Blas…

POR ALEJANDRO FERRÍN

La Bahía San Blas representa un relicto (cada vez más asiduo a pesar del fundamentalismo del acceso de ripio) que está dispuesto en función del turismo de Pesca Deportiva. Se trata de una reserva protegida que fue tejida entre visionarios ingleses y un mar que rebalsa biodiversidad, resultando la meca personal del surfcaster que soy.

En esa coyuntura, partí el viernes al mediodía desde Avellaneda en una excursión con 60 desconocidos. Es también la pesca deportiva una compleja figura geométrica cuyo arista secundario o terciario es la sociología en el arte de la aproximación hacia el desconocido: el mate caliente como removedor de silencios, la anécdota como disparadora de complicidades y la magia de habernos ligado con una tanza existencial de saber que todos habíamos elegido bendecir los casi mil kilómetros, haciendo uso de nuestras libertades. Luego, la convivencia con siete idiosincrasias en un dúplex en el cual sus ocupantes se deben conocer lo mínimo y coordinar lo suficiente a pesar de las diferencias y la ignorancia inicial el uno sobre el otro. Sacudir las fronteras naturales de la zona de confort, me enriquece de sobremanera y si es pescando, el efecto es sinérgico. En ese marco, destaco y agradezco a mis compañeros de dúplex y andanzas pescadoras, Mario, Claudio, Luis, y Damián, con quienes desandamos los caminos de la fibra óptica, la fenomenología, los actos administrativos, la compra-venta de autos y los bienes raíces para redundar en el luminoso universo de la pesca deportiva.

Viento y piedra se sintetizan en la expresión del “canto rodado”. El primero es energía que moldea sedimentos a su antojo, propicia el verbo rodar y empuja a las especies a darse por aparecidas o a esconderse de la forma más alevosa y dolorosa para el pescador deportivo. La música de la variada en las playas del centro se refugió mecida por el temporal del viento sudeste que azotó previamente a toda la provincia de Buenos Aires. De hecho, la pesca fue magra si consideramos el comprobadísimo potencial de la zona.

De costa, nuestros intentos durante el primer día depararon enganches, obligándonos a caminar cubriendo toda la cancha hasta las playas de arena. Cuando logramos sortearlos, hicimos algunas capturas de pejerreyes con paternoster y obtuvimos por las noches, de fondo, corvinas y gatuzos. Empleamos líneas bait clip “tándem rastrero” (la brazolada final tiene 1,20 metro de largo) con madre del 0,80 mm. y anzuelos clásicos corvineros 3/0. Los plomos satélites de 140 gramos tuvieron buen anclaje en la parada de agua. La carnada de langostino con filet de carpa resultó letal. En Bahía San Blas conviven un sinfín de casas de pesca y venta de carnadas, por lo que la recomendación es caminar y buscar precios y calidades.

El día domingo hicimos con Damián un enroque de deporte-ciencia. Teníamos pensado pescar de costa en el famoso “Corvinero” distante 45 km. de doble tracción del centro, pero allí la pesca se presentaba más que incierta según nuestras averiguaciones. Conociendo que “seguro” estaba privado de su libertad, igualmente decidimos embarcarnos rumbo al Canal Culebra, en busca de los corvisaurios que sabe premiar el lugar. Tras una hora y veinte minutos de complicada navegación por el oleaje, el viento y sus salpicaduras, nos dispusimos a bajar las líneas a 12 metros de profundidad. La pesca fue dispar, entre el grupo del dúplex obtuvimos 10 corvinas que casi llegaron a los 5 Kg. de peso, encarnando con langostino y filet de carpa. La variada estuvo representada por muy pocas pescadillas, gatuzos en abundancia, un lindo chucho de Luisito y algunos grandes ejemplares de rayas a lunares (Atlantoraja castelnaui). La línea más efectiva fue la que presentó un esmerillón proximal, una madre de 0,90 mm de la cual parten dos esmerillones reforzados con brazoladas del mismo diámetro rematadas en anzuelos 5/0 que se esconden en fiocos de látex, los cuales refuerzan el atractivo de la carnada a través del bombeo incesante de la caña. La plomada se coloca en un esmerillón con mosquetón corredizo, siendo de 400 a 600 gramos en los momentos en que la correntada es atroz, para reducirse a 140 gramos en los tramos de estoa. Los parates de variada permitieron que armara un equipo para buscar al escardón a media agua, con sumo éxito, anticipando la pesca del día lunes.

Compartimos una alarma comunitaria a las 5:30 hs del lunes para embarcarnos en busca del pejerrey. Era clave llegar primeros al embarcadero para acaparar la popa y pescar a placer, cosa que logramos madrugando. Navegamos poco, en aguas mucho más someras, con metro y medio de profundidad promedio. Todos habíamos hecho el deber de llevar una lata de caballa en aceite, para cebar y concentrar el cardumen de pejerreyes. Las cañas que se utilizan son cortas, con una exageración de 2,5 metros; no hay telescópicas de lagunas bonaerenses ni palos del Río de La Plata. La línea que empleé tenía una madre de nylon 0,40 mm de buena calidad, en su extremo proximal una boya zanahoria provista de nudos corredizos, tres micro rotores con brazoladas cortas de 15 cm. del mismo diámetro que la madre transparente, anzuelos niquelados serie 277F (clásicos) n°3 y distalmente, un pequeño esmerillón con mosquetón cargando un plomito de 10 gramos.

Los piques fueron enérgicos, efusivos y electrizantes. Estos escardones tienen una boca pequeña y hasta último momento se sacuden para liberarse del anzuelo, lo cual tiñe de incertidumbre cada izamiento. Es importante considerar aquellos modelos de anzuelos que tengan una muerte pronunciada y traben los grados de libertad de la sacudida del pez. La carnada que más impactó fue la anchoíta, cortada en pequeños trozos sin atar, provocando la voracidad de los escardones más grandes. A la fiesta también se sumaron peritas, gatuzos y alguna sorprendente roncadora. A las seis horas de excursión el capitán decidió regresar, con la sensación propia de estar saciado de boyas que se hunden en corridas inmensas.

A definitivas cuentas, el regreso fue con cansancio y muchas satisfacciones.

readers comments




261 views