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MARATÓN DE BOGAS Y CARPAS

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Primera jornada calurosa de la temporada estival y la opción de realizar una pesca confortable y “al fresco del muelle” cobró fuerza…

POR VÍCTOR DE VÍCTOR

Preparadas las bebidas frías y el necesario hielo, llegué al Club de pescadores promediando la mañana de un día de fin de semana largo en el que los agoreros del clima indicaban mucho calor.

Charlé con amigos-consocios deteniéndome varias veces a lo largo del muelle. Algunos intentaban la pesca de dorado con carnada y otros, bogas y carpas, especies que –nobles ellas- en el muelle no fallan casi nunca.

A LA PESCA

Hecha la presentación del relevamiento, me ubiqué en un pesquero cercano al morro, unos 450 metros río adentro. Me valí de los toldos para protegerme del sol y comencé a armar los equipos. Uno ultraliviano, y uno más acorde a las características de los “carpones” que se pescaron durante la semana, un equipo más adecuado para poder frenar las corridas, y la huida hacia los pilotes que suelen realizar las grandes carpas del Club.

ALMUERZO FALLIDO

Con la promesa de una almuerzo especial, dejé transcurrir la mañana charlando con amigos estando alerta ante cualquier llamado para colaborar con la preparación de la comida, que al fin de cuentas nunca llegó, por avatares que no vienen al caso. Me “arreglé” con unas galletitas, y acompañado de mi amigo Marcelo Nisi, ya de lleno en la pesca, nos dedicamos a pasar la tarde buscando bogas y carpas.

A PLENO SOL

La tarde se hizo muy calurosa, atenuada por la brisa del río y en especial por la protección de los toldos. Infinidad de bogas muy chicas nos mantenían entretenidos con piques que rara vez se concretaban.

Una cantidad con varios ceros es la que corresponde al maíz que se arroja mensualmente a modo de cebadero en este muelle. Los peces granívoros están muy bien comidos y hay que “encontrarles la vuelta” para interesarlos con nuestras carnadas. Una forma es ofreciéndoles algo de lo que no tienen en su mesa diaria. Con daditos de chorizo colorado multiplicamos los piques, pero era evidente que los peces pequeños no dejaban comer a los grandes.

Entre tantas boguitas llegaron las primeras carpas de buen tamaño y algunas bogas interesantes.

EL SECRETO

Cuando la prioridad de los peces no es comer, hay que atraerlos de otras maneras, aliarse a los aspectos de su comportamiento animal es una de ellas. Así ocurre con las tarariras y otras especies, que cuando están bien alimentadas, hay que incitar su agresividad desde la territorialidad. En este caso, cuando están saciadas, las carpas tienen en su conducta la particularidad de «jugar»con su alimento, absorbiéndolo y expulsándolo con su boca protráctil. Cuando tienen hambre de verdad, lo incorporan sin más preámbulo.

Cayendo la tarde, comenzamos a cebar de otra manera. Tomando solamente 4 o 5 granos de maíz, los fuimos arrojando de a uno hacia el lugar del río en el que se hallaba fondeada la línea. Un detalle fundamental fue el encarne: sólo un grano de maíz por anzuelo, sólo uno para interesar a semejantes “bichos”!!!

CIERRE A OSCURAS

Así llegó el anochecer con la maravillosa imagen de Buenos Aires. El oscuro escenario del río me regaló un último pique que pude concretar en captura. Una corpulenta carpa tomó el engañoso único maíz y afortunadamente “corrió” río afuera. Mi amigo Marcelo se apresuró para prender las luces ayudándome así con la pesca a ciegas que estaba haciendo, escuchaba los ruidosos borbollones cada vez que acercaba al pez a la superficie y por el ruido parecía ser de buen tamaño.

Luego de unos minutos de lucha nocturna y sin la incertidumbre de la oscuridad, la vimos. Era de las buenas, muy gorda y con una energía que parecía no agotarse jamás. Al fin pude reducirla, y Marcelo me ayudó con la red para izarla, sacarle unas fotos y de inmediato devolverla a su medio.

Medio que ya es suyo. No se debe denostar a las carpas por ser un pez de raíz exótica. Hace más de 30 años que está en firme en el Río de la Plata y no se observa hasta ahora, impacto ecológico alguno. Es su vida en las lagunas la cosa cambia, pero dejamos para otra oportunidad la discusión sobre la influencia de este pez en el ecosistema lacustre, mencionando a modo de anticipo, que son más los mitos que las verdades científicas sobre su influencia negativa.

Por lo pronto, para los pescadores del Plata, es una suerte tenerla entre nuestras posibilidades de pesca, ya que no es fácil poder capturar con frecuencia llamativa, peces que van entre los 6 y 10 kilos con asidua facilidad, los que pescados con elementos adecuados, brindan una pelea de características épicas.

AGRADECIMIENTOS Y MENCIONES

Al Club de Pescadores, por la amabilidad de siempre – http://www.club-pescadores.com.ar

A Tech Tackle, por acompañarnos en todos nuestros proyectos – http://www.techtackle.com.ar

A Marcelo Nisi, por la compañía y colaboración en la nota

A LDP por…

readers comments
  1. Claudio on noviembre 18th, 2019 18:51

    Muy entretenida la nota Profe!! Es un gusto leerlas. Gracias por transportarnos a ese lugar mágico de Bs As.

  2. admin on diciembre 1st, 2019 12:32

    NdelaR: Muchas gracias Claudio. Creo que si un día te llevo a conocerlo, te asociás! Un abrazo!!!




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