ENTRE COSTAS ENTRERRIANAS Y SANTAFECINAS thumbnail

ENTRE COSTAS ENTRERRIANAS Y SANTAFECINAS

  ·   Ir a comentarios

Desde tiempo atrás, con mi amigo Maxi queríamos hacer una pesca más relajada. Con él formamos equipo en los torneos de pesca con artificiales, y si bien pescamos juntos muchas veces siempre es los torneos con todo lo que eso conlleva…

POR WALTER GASTALDI

El nerviosismo y la adrenalina nunca nos permite tener una pesca relajada, así que, el fin de esta salida era ese: una pesca sin presiones.

La idea también era que viniera Martín que es la otra parte del equipo, pero lamentablemente no pudo asistir, así que invité a otro amigo, Viktor.

Maxi tiene su lancha en el Rowing Club de Arroyo Seco así que salimos desde dicha localidad rumbo río arriba. Cerca teníamos las localidades de pueblo Esther y Villa gobernador Gálvez, y luego, la deslumbrante ciudad de Rosario. Se trata de una costa muy generosa en accidentes, hay paleríos, bancos de arena, puntas de Islas, y varias zonas portuarias con barcos hundidos, anclados, pilares de puerto… muchos lugares para buscar nuestro preciado y deportivo dorado.

Las condiciones no eran las mejores, ya que el río está muy bajo, el agua corre poco y los lugares de caza del dorado se ven reducidos, lo que genera una dificultad extra para encontrarlos.

En un hermoso palerío ubicado enfrente, en la costa Entrerriana, tuve el primer ataque. Salió justito pegado al palo y se dejó ver en un inmediato salto. Era un lindo dorado. No sé si no tomó bien, o no lo clavé adecuadamente, pero en ese primer y único salto, el pez soltó el señuelo y se fue.

Al rato perdí otro, si bien tenía puesto un señuelo bastante grande como lo es el Gozio Shadow, el primer dorado daba perfectamente el tamaño como para ese señuelo y más pescando sobre el Paraná donde los portes suelen ser mayores a los de los arroyos o afluentes. Igualmente Maxi me recomendó que bajara el tamaño del señuelo porque había muchos dorados de menor porte, así lo hice, y las capturas empezaron a darse, pero eso no significa que dejé de errar, o dejamos de errar mejor dicho.

Una barbaridad! Había mucho, mucho doradito chico, se sentían las dentelladas en el señuelo. A muchos no los pudimos clavar, otros se desprendían al lado de la lancha, pero ya estaba toda la pelea hecha, todos los saltos disfrutados. Igualmente, pescado que no sube a la lancha no fue pescado, eso es indiscutible, pero igual nos ahorraban la tarea de devolverlos y de manipular a los más chiquitos. En definitiva eso era una pesca descontracturada, una pesca relajada. Pescamos unos cuantos doraditos y en cuanto al achique de los engaños, los dos señuelos que más me rindieron fueron el Sauron y el Pantera Baby Deep ambos de VML – Animal Lures.

Antes de que se hiciera más tarde pedí a Maxi por favor que me llevara a sacar alguna de mis amadas tarariras, así que con muy buena onda se dispuso a darme el gusto. La cosa era pescarlas sin tener que navegar mucho, realmente todavía estábamos lejos de los centros tarucheros por excelencia que están más cerca del puente Rosario/Victoria, así que fuimos a unos point cercanos que él conocía por esa zona.

Esos lugares estaban isla adentro, o sea que había que dejar la lancha en la costa y caminar hacia estas lagunas internas. Después de tanto trabajo caminando con 31° entre la maleza, llegamos al lugar y vimos una escena Dantesca, todas las tarariras muertas con el charco casi seco y así recorrimos un par de lagunas, hasta que dimos con una que tenía bastante agua.

Empezamos a pescar y nos separamos para cubrir más terreno. El espejo no era muy grande y los piques no venían, hasta que Viktor tuvo el primer ataque. Había muy poca agua, el terreno estaba muy pantanoso y los peces se encontraban bien al medio, lógicamente donde había más profundidad, así que hubo que descalzarse, desmontar las piernas de los pantalones y meterse en el barro para que el señuelo llegue justo donde estaban ellas.

Así empezó el show de ataques, todos en superficie. Aproveché la oportunidad para probar los nuevos señuelos que recientemente me habían enviado los muchachos de Payo Argentina, destacándose entre ellos el Whopper Popper, y la rana grande, que “movieron” muchas tarariras. Antes de que caiga demasiado la tarde, emprendimos el regreso, pero no de corrido. La idea era de pasada, volver a tocar los point que más resultado nos habían dado.

Así fue como levantamos un par de doraditos más, fue una excelente jornada de pesca saltando de costa a costa entre Santa Fe y Entre Ríos.

readers comments




201 views