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DE PASO… CAÑAZO!

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Salió un viaje relámpago a Roque Pérez por trabajo. Al regreso pasé por el río Salado, que cruza la ruta 205. Me detuve, miré y no había ido con la idea de nada. Pero no había viento, la temperatura por la época del año era bastante agradable y teniendo todo en el auto pensé: por qué no?

POR WALTER GASTALDI

Armé el equipo. Una caña Gozio xXx 8/14 lbs 5,6 pies, el reel, un Quantum Smoke 151, mi bolsito con los señuelos y demás accesorios, y me dispuse a caminar muy tranquilo, mirando bien el entorno.

Estaba tan «planchado» que se podía ver cualquier mínimo movimiento en el agua. Donde veía alguna leve ondulación, ese era mi objetivo. Pero haciendo el tiro siempre bastante pasado para no asustar con la caida brusca del señuelo. Después sí, recogiendo haceiéndolo pasar por la zona pretendida.

Jugué por algunos minutos con señuelos de superficie, pero sutilmente, nada de Poppear bruscamente. Si estaban no estarían súper activas ni voraces. Si bien en este tiempo scomen, es a otro ritmo. Después jugué otro rato en subsuperficie y nada. Fui directo al fondo, una cuchara con un offset y de menú, ensartada una irresistible Gozio Lure soft negra. Al rato de empezar tuve el primer y muy suave toque, seguí insistiendo hasta que tomó con más ganas y dio para hacer la primera clavada.

Qué emoción! estaba «cañando» y del otro lado respondían con una corta y bravía pelea, era una pequeña Titán a la que no le entraba el señuelo en la boca. Qué especie que amo, y a la que aman tantos pescadores!, por eso nos ponemos tan locos cuando las matan.

Tal vez no me quede mucho tiempo de vida, y más en este país en lo que todo es tan lento, pero me gustaría que llegue pronto ese día , en el que todos la respeten y respeten las leyes establecidas para su pesca, que si bien son obsoletas y la gran mayoría no las cumple, estamos mucho mejor que años atrás. Sí, pero falta muchísimo.

Después de esa pequeña gran alegría, de unas fotos, de un cuidadoso quite de anzuelo y la correspondiente liberación, seguí pescando. Unos casteos por acá, otros por allá, y de repente otro toque. Epa, epa!, qué lindo!, se aceleró el corazón, dejé quieto el artificial, apenas moviéndolo con la caña, sin recoger… y agarró!.

Sentía como masticaba el señuelo, clavé, y ahí quedó prendida otra hermosa chiquita, foto rápida y al agua. Ya no tenía más tiempo y volví hacia el auto despacito y feliz de haber disfrutado unos minutos de esta pasión poco comprendida.

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