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BARRANCAS EN LA BRUMA

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Santa Elena, Entre Ríos, localidad emplazada sobre el Río Paraná, a unos 530 Km. de Buenos Aires. La volví a ver luego de 25 años de ausencia. Cuántos recuerdos, y que ganas de ver otra vez esas memorables barrancas que dibujan en la costa una marejada de verdes y ocres a 50 metros sobre nuestras cabezas regalándonos paisajes únicos y nuestros…

POR WALTER GASTALDI

Regresé a Santa Elena gracias a Lisandro Meza que acordó el servicio de “Los Felipes” e invitó a Esteban Krikorian, Josi Mizrahi y a quien suscribe. La pesca en principio estaba programada para el domingo 8, pero días antes, ya veíamos que el tiempo estaba muy complicado. Mucho frío que es parte de la lógica estacional, pero el problema mayor era el viento, con una mínima de 25 km/h y con máxima de 50 km/h., haría la jornada imposible.

Estábamos recién a martes, faltaban 5 días para la pesca y miraba el clima cada 30 minutos. Llegó el viernes y el clima estaba igual, sólo que parecía que el lunes 9 de Julio mejoraría considerablemente.

Tras confirmar que el guía de “Los Felipes” Diego Goncebatt tenía ese lunes libre, teníamos que poder todos, no es tarea fácil combinar cuatro personas, pero por suerte se pudo.

Salimos el sábado a la tardecita para llegar a Santa Elena de noche, comer un asado, dormir en la cabaña y el domingo al amanecer salir a buscar esas escamas doradas que tanto nos apasionan.

Fui el primero en levantarme y les preparé el desayuno a todos, si bien tengo encima muchísimas pescas, esa ansiedad previa parece no irse nunca. Nos preparamos despacio, ya que eran las 6 y 30 AM y no planeábamos salir hasta las 8, hora en que empieza a aclarar.

Salimos de la cabaña y la sorpresa fue grande, había una bruma tremenda que no dejaba ver a una distancia de 5 metros. Llegamos al embarcadero y ya estaba Diego esperándonos, subimos todo al Tracker y salimos navegando despacio, muy despacio, dando gracias a que Prefectura nos permitió zarpar con tanta niebla.

Me amargó el hecho de no poder ver esas gloriosas barrancas dado que estaban totalmente tapadas por una espesa e implacable bruma, esperando que a media mañana se levante y deje al descubierto ese exuberante paisaje de nuestro Paraná medio.

Sin mucho tiempo de navegación llegamos al primer point de pesca, nos acomodamos, se acomodó la embarcación y empezaron los casteos hacia la apenas distinguible costa, sabíamos de antemano que la tarea no iba hacer sencilla, pero a los pocos minutos ya estábamos levantando un par de capturas.

Qué lindo es ver ese primer ataque temprano, ya saber que están ahí. Seguíamos derivando paralelos a esas difusas barrancas y eran dos doraditos aquí, y dos más allá. De a poco íbamos pescando y sumando capturas, pero sin “explotar” aún dado al intenso frío.

Por algunos huecos de a ratos se veía el celeste del cielo pero la bruma no se disipaba, los ataques seguían tímidos y eran espaciados.

En verdad tuvimos mucha efectividad en la relación ataques y capturas, con un par de yerros.

Llego el mediodía, y con él la disipación de gran parte de la bruma, ya asomaban esas hermosas barrancas. La deriva nos llevó a la desembocadura de un afluente, se veía tentador salir del cauce principal y ver si dentro los dorados estarían cazando con más asiduidad.

El agua se veía bastante quieta, empezamos hacer unos casteos sobre la costa sin respuestas mientras la bruma se disipaba por completo. El Astro Rey brillaba en todo su esplendor, las condiciones se ponían a favor y sólo faltaba la “explosión dorada”.

Hice una pausa en los casteos, miré hacia adelante para ver cómo estaba la zona y divisé una punta donde el afluente se dividía en dos, y en dicha punta se producía una aceleración importante del agua.

Puse en autos a mis compañeros para estar atentos al llegar a esa zona, y así fue, los cuatro tuvimos ataques, pero levantamos dos. Qué emoción!!! Eso buscábamos, el frenesí del Tigre.

Después de terminar de liberar a esas dos capturas, dimos la vuelta para hacer otra pasada, y otra vez fueron tres ataques y tres capturas. Qué contar que hicimos varias pasadas sobre esa punta, todas con excelentes resultados.

Inmersos en esa locura se nos fue toda la tarde, eran las 16 y 30 y nos habíamos saltado el almuerzo y todavía nos quedaba toda la vuelta, así que decidimos dar por terminada la jornada.

En el viaje de vuelta, fui armando los sandwiches que almorzamos disfrutando ahora si, a pleno, toda la belleza del Paraná y de las barrancas de Santa Elena.

Gracias amigos por esa jornada de pesca, salió todo muy bien. Falto tal vez algún “cabezón” importante, pero ya vendrá.

Datos técnicos: Utilicé la nueva caña Gozio xXx 6,6 pies 10/17 Lbs, si bien me faltó un buen dorado como para comprometerla, se portó de primera, con una excelente carga y casteo, aún con artificiales que superaban el peso recomendado, muy firme y con excelente buena clavada gracias a la acción de punta de una caña rápida, con mucha sensación de pesca. Cuando la exigí un poco luchando con una captura que descaradamente se iba abajo de la lancha, tomó muy buena parábola. Su compañero fue el reel Quantum Energy E 101 Hpta, el que ya había probado anteriormente, pero al ser nuevo siempre se tarda un poco en buscar la regulación justa y agarrarle la mano, ya que con tres opciones de regulación tiene infinidad de combinaciones. En esta ocasión tuvo un rendimiento excepcional, no se produjo ni una sola galleta, con unos lances largos y suaves, y rápida recuperación cuando la circunstancia lo amerita.

En cuanto a los artificiales y los “tuneos” realizados, puedo decir que hice toda la pesca con las nuevas Bananas Pantera de la Firma VML – Animal Lures, a las que les reemplacé los triples por simples, y también con varias combinaciones: con dos anillas, con el simple de adelante mirando hacia atrás y hacia adelante, con una sola anilla y poniendo los anzuelos de costado mirando uno para cada lado. Para tener resultados contundentes hace falta muchas horas de río, pero les puedo decir que no hay que volverse locos con el tema, ya que mis compañeros no me dejan mentir, pesqué de igual manera con todas las combinaciones, es más, al principio, pesqué un dorado con cada color de banana que tenía, y cada banana portaba una combinación de anclaje distinta. Cuando cumplía ese ciclo, lo volvía a repetir y los señuelos volvieron a pescar, así que no se preocupen mucho por este tema, póngalos como les tengan más fe o como se sientan más seguros, prueben y saquen sus conclusiones, que es interesante y muy divertido a la vez.

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