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BAITCASTERO

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Cada vez que voy para Bolívar, el arroyo Vallimanca es parada obligada, aunque sea por una horita…

POR WALTER GASTALDI

Mi idea era intentar la pesca de carpas ya que en el mencionado curso hay buena población de esta especie, y pescarlas en modalidad ultralight es una delicia.

No tenía mucho tiempo así que me sitúe cerca de la ruta y armé el equipo. Las iba a encarar de flote y con masa como cebo, se veía algo de actividad y lance cerca de la misma. Creo que pasaron sólo cinco minutos y me empecé a sentir raro, incómodo. Estaba de pie, me puse en cuclillas, me paré de nuevo, me volví a agachar… me sentía inquieto, nervioso, no habían pasado diez minutos y me dije – Qué pasa que me siento así? no tengo más paciencia?, ya no soy pescador? Y al momento me cayó la respuesta – No es que no soy más pescador, soy Baitcastero!!!!! 

Saqué la boya del agua, literalmente salí corriendo al auto y en un instante ya estaba revoleando señuelos al agua. Tengo el chip demasiado instalado, para encarar otra pesca me tengo que resetear y poner otro.

Como siempre delimité la cancha identificando los lugares en donde podrían estar mis amadas tarariras, aunque sin muchas expectativas, dado que estaba muy cerca de la ruta donde la presión de pesca es brutal, y además, por esta zona ya están en franca retirada. 

Por gusto propio empecé a pescar de superficie haciendo ruido con un Popper. Si bien era descabellado pensar en un ataque, muchas veces sirve para “batir el avispero”, si los peces ya están en el fondo, no van a subir a tomar, pero eso las irrita y las pone alerta. Después, cuando ponemos un señuelo que profundice, el ataque es más rápido.

Hice todos los casteos a los lugares identificados, sólo una ronda. Siempre hago tres o cuatro, pero el tiempo era más tirano que nunca. Abrí la caja de señuelos para guardar el Popper, miré, miré y elegí el Fat boy de Norman lures, un crank que trabaja entre 20 y 70 cm de profundidad. Al tercer “hot point”, cuando venía recogiendo a una velocidad media baja se produjo una frenada en seco, realicé una clavada instantánea y así empezó la contienda. No la quería perder, podría tratarse del único ataque…

Cuánta adrenalina disparada al torrente sanguíneo invadiendo completamente al sistema nervioso! Una corrida para acá y otra para allá (qué lindo es cuando no hay vegetación y pueden desplegar todo su ímpetu!)

Al instante supe que era de las buenas, se dejó ver en un salto, y pude visualizar que el señuelo estaba todo fuera de la boca, apenas agarrado.

Aflojé un poco el freno y se fue entregando. La arrimé a la orilla y se presentaba un problema delicado para izarla. Realicé un enganche certero con el boga grip y arriba!!

Qué momento, todo un éxtasis.

Era un hermoso ejemplar, fotos y al agua .Terminé de realizar los casteos que me faltaban con el Fat boy y le dediqué una segunda ronda sin resultados.

Era hora de ir al fondo, y como no podía ser de otra manera armé la Gozio lure Soft. A los pocos casteos sentí una tomada muy suave. Paré inmediatamente, percibía como que jugueteaba,  por lo que una clavada sería en vano. Se la moví un poco y salió para la izquierda, clavé firme, obviamente hacia la derecha y así logré la segunda, otra hermosa tararira. Qué emoción!, muy difícil explicar en palabras. La eternicé en una foto, y al agua! Ya era hora de partir, pero me quedaban 5 tiros para completar la ronda, así que decidí completarla, y justo en el último, se dio otro ataque. Tomó y llevó con ganas, otra clavada exitosa y la tercera arriba, un poco más chica, pero lindos portes y más para disfrutarlos con una caña Gozio xXx 8/14 acompañada de su novio Quantum Smoke, que se siguen luciendo y están re cebados en una racha que no se puede creer. 

Con el Hardware y el Software de Baitcastero a pleno, hice una última mirada al arroyo y me dije – Bueno… por esta semana no pescó más.

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