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DESTELLOS DEL COLOR MÁS PRECIADO

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En festejo por mi cumpleaños obviamente quería pescar. Por suerte podía, pero difícil era encontrar un compañero disponible en un día de semana…

POR WALTER GASTALDI

Así que partí solo hacia la ciudad bonaerense de Salto, donde me reuniría con Simón un chico local, para ir al río homónimo en busca de algunos doraditos. Siempre que ando por Salto, suelo pescar en en balneario, pero en esta época este lugar está habilitado y por lo tanto, está prohibido pescar, así que salimos a recorrer río abajo en busca de prometedoras correderas.

Las lluvias de días anteriores enturbiaron el agua hecho que para la pesca con artificiales no es nada bueno, pero no siempre se puede contar con todas las condiciones a favor. 

Luego de una gran caminata llegamos a la primera cascada, generalmente los peces suelen estar bien en la caída del agua acechando a las presas que arrastradas por la corriente y desestabilizado su nado, las hace más vulnerables.

A los pocos casteos clavé el primero, era prácticamente imposible sostenerlo en esa correntada, tal es así que al primer salto y cuando cayó al agua se desprendió el señuelo. Seguí casteando y esa situación se repitió unas 4 veces, probando de distintas formas, manteniendo la tensión en la pelea “la clásica” que no resultó: aflojar la estrella y dejarlo llevar, tampoco funcionó, duraba un poco más la pelea pero en esa terrible correntada se llevaba mucho multi se metía en las piedras y palos, se terminaba cortando, la desazón era grande, pero como siempre nos pasa, estaban ahí, había que pescarlos y “ponerle pilas”.

El suelo es muy irregular, hay mucha piedra y tosca con infinidad de palos y ramas sumergidas, lo que generaba mucho enganche y me hacía perder varios señuelos, algunos se pueden rescatar y otros. se tornaba peligroso intentarlo.

Nos alejamos un poco de la cascada, donde el agua ya no corría tanto, y ahí por fin vencí al primero, sin esa fuerte correntada se pudo concretar la captura, lo que cabe destacar es que si bien en ese lugar se podía pelear al pez y derrotarlo, los ataques eran muchísimo más espaciados, el número de ataques en plena cascada era infinitamente superior, pero los dorados eran muy difíciles de sacar, por eso el  título de esta nota, fueron más los destellos de oro en el aire que en la mano…

Pero de eso se trata también la pesca, es mucho más que sólo sacar un pescado fuera del agua, es pensar y tratar de resolver las distintas situaciones que se nos presenten, disfrutar del entorno natural, conocer nuevos sitios, otras personas, y cuidar esos lugares, no dejando basura, sólo y lamentablemente, algunos señuelos que quedaron bajo el agua.

Un agradecimiento a Simón Pérez que me acompañó en la pesca, un chico de 14 años, que ya pesca muy bien y es parte de la nueva generacion de la pesca que sabe que cuidando las especies y el medio ambiente, se avecina un futuro alentador.

readers comments
  1. Simón perez on enero 23rd, 2018 13:40

    Muchas gracias por ese día inolvidable.

  2. Walter Gastaldi on febrero 3rd, 2018 18:55

    De nada Simon a vos por tu compania !!
    Y segui asi




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