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FEBRIL HORA Y MEDIA

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La pesca es paciencia, perseverancia y también, conocimiento. El estuario del Plata, sujeto a los vaivenes propuestos por el viento y las mareas, muchas veces nos pone a prueba para ver si con nuestros equipos, también llevamos estos atributos…

POR VÍCTOR DE VÍCTOR

A veces las cosas no empiezan bien. Pasé a buscar a mi amigo y compañero de pesca Héctor Librero y a los pocos minutos de viaje rompimos el cable del embrague de la camioneta. Con el vehículo cargado y ya en marcha, decidimos continuar pese al incordio mecánico.

Llegamos a la Guardería bien temprano y afortunadamente pudimos dejar el auto bien estacionado y a mano pensando en la dificultad del regreso.

PREPARADOS COMO POCAS VECES

Con tiempo para organizar esta salida, llevamos equipos para buscar alternativas, de esas que muchas veces son necesarias en nuestro delta y Río de la Plata.

La idea fue buscar tarariras en el borde exterior del delta, cuidándonos de la bajante anunciada en consecuencia de la tabla de mareas y de los vientos avisados desde el famoso Wind Gurú.

Consideramos privilegiar la pesca con artificiales. Pero no se nos iban a caer los guantes si debíamos empuñar el mojarrero y valernos de recursos para la pesca con carnada. Esto último, en el caso de que las condiciones para pescar con señuelos no fueran propicias.

PROA A LOS BAJOS

Ya se veía el panorama. El río estaba en bajante y emergían desde las costas, palos, estructuras varias, playas y barrancas.

Tomamos el Canal Arias hasta el Paraná y desde allí hasta el Canal del Sueco donde llegamos a la zona conocida como los Bajos del Temor. Re-Bajos en esta ocasión.

A modo de anécdota, refiero que durante la mañana vimos más de 10 embarcaciones que se embancaron, algunas personas resolviendo la contingencia de inmediato y otras, dedicando largo tiempo a mojarse para empujar su lancha hacia un lugar en el que haya algo de agua.

LA PESCA MATINAL

Un espanto. El viento del NNO llegó algo más fuerte de lo esperado y debimos recurrir al fondeo para de alguna manera, neutralizarlo. Las palometas, enormes algunas de ellas, no nos dejaban pescar. Los señuelos fueron agredidos por estos voraces peces, al igual, creo, que las tarariras que pese a la bajante no abandonaron su refugio dentro de los juncales. Se las escuchaba y veía amparadas entre los juncos en no más de 20 cm. de agua.

Así llegamos a la hora del almuerzo, con la captura de un par de doradillos y de una atrevida tararira que se animó a las voraces palometas que seguían picando en inusual cantidad.

LA TARDE, PACIENCIA, PERSEVERANCIA Y OPTIMISMO

Un par de cervezas heladas y los sandwiches que llevamos para almorzar, mitigaron la letanía de la rara pesca que estábamos experimentando.

Pasaban los minutos y las horas sin que el panorama varíe. Hasta que decidimos arriesgarnos y buscar algún lugar que nos permitiera torcer la realidad del día.

NOS ANIMAMOS Y DIMOS CON ELLAS

Con la pata del motor levantada y a pura paleada, bordeamos los juncales buscando alguna entrada apta para llevarnos al lugar donde intuíamos que podían estar las tarariras.

Buscamos una y otra zanja y todas estaban “en seco”, hasta que nos topamos con una que parecía tener algo de caudal. En efecto, luego de sortear el acceso casi sin agua, encontramos el lugar. Ingresamos hasta hallar la profundidad justa para nuestros menesteres.

Amarrados a la costa, nos quedaba una “cancha” para cada uno. Probamos no menos de 10 señuelos sin respuesta. De superficie, algunos que “rasparan” el fondo, y hasta ranas de goma con spinners, no dieron resultado alguno.

Nos quedaba un poco más de una hora de pesca, por lo que decidimos probar con carnada. Recordé a un amigo, el viejo Andrés Weiss, y nos dispusimos como decía él a “pescar lo que hay”. Y al fin las encontramos.

Preparé una caña Tech Tomahowk de Spinning de 10/17 lb y 6,6 pies de largo, con un reel frontal cargado con multifilamento de 0,14 mm. Utilicé un aparejo sencillo confeccionado con una boya discreta de madera balsa y un leader de 20 libras al que adosé un anzuelo de tamaño mediano de manera de no lastimar las cuencas de los peces desde el interior de la boca.

UN GRAN MOMENTO

En una hora y media “hicimos” el día de pesca. Capturamos muchísimas tarariras. Es cierto, no de gran tamaño, pero dadas las circunstancias, el hallazgo era oro en polvo. La actividad de un pique tras otro nos mantuvo en un frenesí que tenía vencimiento inmediato con la caída del sol.

Al verlas activas volvimos a los señuelos, pero sin resultados. Se ve que no querían tomar artificiales. El agua está aún un poco fría y a veces son simplemente caprichos de estos maravillosos peces.

Los saltos y chapoteos de las Hoplias alteraban la calma del lugar, créanme, después de un día complicado para la pesca, sonaba como música lírica.

Estábamos pescando sin parar, pero ya debíamos pensar en el regreso, que tenía como aditamento la aventura de recorrer esos bucólicos 300 metros paleando dentro del valioso sitio hallado. Mientras los recorríamos, ya pensábamos en volver a lo que denominamos “la cueva de los Bajos” para tomarnos la revancha con artificiales.

Por las condiciones impuestas por la bajante que condicionó la jornada toda, creo que hicimos una muy linda pesca… atomizada en una febril hora y media.

AGRADECIMIENTOS

TECH TACKLE – Fishing Evolution. www.techtackle.com.ar

GUARDERÍA NÁUTICA VILLA LA ÑATA. www.denauticos.net

A mi amigo Héctor Librero, excelente compañero de pesca.

readers comments
  1. Tony Duro on octubre 1st, 2017 15:48

    Que buena tarde cargada de aventuras, Víctor, entre el embrague, la bajante, las palometas y la reticencia de las taruchas a tomar artificiales. Pero de todas formas estoy seguro que pasaron una tarde maravillosa. Abrazo grande!!

  2. admin on octubre 1st, 2017 18:18

    NdelaR: Hola Tony! Seguro que lo pasamos muy bien, pero la preocupación no se fue de la cabeza ni un minuto. La pesca estuvo brava, y las palometas, idem. Las tarariras estaban mordidas, casi todas. Un abrazo! Víctor.

  3. Héctor on octubre 2nd, 2017 13:19

    Muy bueno el relato! Esa cueva merece una nueva visita, supimos superar las adversidades y la busqueda constante nos dio su recompensa.
    Ya pensando en la próxima y sumando teoría con el libro que es imperdible para los que sabemos apreciar el valor de las taruchas.
    Abrazo, hasta la próxima.

  4. admin on octubre 2nd, 2017 13:22

    NdelaR: Claro, mi amigo! Volveremos pronto a ver si las hacemos tomar artificiales. Estoy seguro que con un poquito más de calor…
    Un abrazo! – Víctor.

  5. Jorge Finochietto on octubre 3rd, 2017 16:03

    Nosotros fuimos uno de los que nos quedamos. Estaba jodido para cruzar, y encima la pesca fue bastante mala. Otra vez será. Muy buena la nota.

  6. Bauti Loreto on octubre 4th, 2017 08:22

    El pescador propone y la naturaleza dispone, los felicito por la pesca y por la aventura. Nos vemos en el río.




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