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ROSARIO SIEMPRE ESTUVO CERCA

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Siguiendo de cerca el excelente momento que está pasando toda la zona de Rosario y aledaños, con muchísima cantidad de juveniles de dorado que son pura diversión. No podíamos faltar a la cita…

POR WALTER GASTALDI

Nos desesperábamos por ir, a esas ansias tremendas de pescar siempre, se le sumaba datos frescos del lugar por dos amigos que residen en la zona: Cristian Nahuel y Rodrigo Padrella. 

Salimos desde Buenos Aires con Josi Mizrahi a las 3 AM del sábado 1de julio con mucha pero mucha niebla. Sólo por unos instantes no fuimos partícipes de un choque múltiple que ocurrió cerca de San Nicolás, pasé justo por el hueco de autos atravesados y chocados, como Fangio en el gran premio de Le Mans en 1955.

Llegamos a Rosario a las 7, allí nos encontramos con Cristian. El plan era el siguiente: el sábado pescar de costa  buscando lugares propicios con la dificultad que eso conlleva, pasar la noche en un camping , y al día siguiente, salir desde Pueblo Esther donde Rodrigo tiene una embarcación, y “golpear” las costas del Paraná .

A las 8 y 30 Cristian, Josi y yo ya estábamos en la zona de pesca, armamos los equipos, Josi en modalidad Fly, Cristian en Bait con una caña Fivestar Concept de 5,6 pies – 7/30 g., reel Shimano Matanium MGL , y yo también en Bait con una caña Tech Gozio de 5,6 pies – 10/17 lbs. con un reel Quantum KDV Team 101.

La mañana se presentaba fría y con una bruma que no se disipaba. Empezamos a otear la cancha de pesca, y para nuestro pesar había subido el nivel del agua y los lugares propicios para la pesca de dorados estaban inaccesibles desde la costa.

Había una solución: meterse al agua sin waders. Fue puro arrojo, coraje, y muchísimas ganas de pescar. Cómo describirles esa entrada al agua helada! Lo único que esperaba, era tener pronto un ataque y toda inclemencia se esfumaría como por arte de magia.

Después de, unos pocos casteos Nahuel tuvo el primer ataque, que no pudo clavar. A los segundos tuve el mío y lo pude concretar. Así empezó la fiesta… era casi un ataque cada dos o tres tiros, una locura de doraditos.

Ya no sentía nada de la cintura para abajo, pero estaba sumamente feliz, la mayor cantidad de piques se daban en la corredera formada por los pilares del puente, allí estaban cazando.

No  era fácil llegar, los lanzamientos tenían que ser muy largos, pero ahí se concentraba la mayoría.

Obviamente Josi no llegaba al mejor lugar a tiro de Fly, pero igual tuvo muchas capturas en los lugares a los que accedía.

Pude lograr una captura de una nueva especie para mí, siempre quise pescar uno y no se me daba, al fin capturé mi primer dientudo real, un hermoso pez.

Fue un ritmo frenético desde las 8 y30 hasta las 12 y 30, cuando decidimos hacer un “impasse” para comer y secarnos un poco.

Camino al auto vi un lugar ideal para pescar a mis amadas Hoplias, el clima no era propicio, pero el olfato no me podía fallar, saqué el señuelo para dorados, escruté en mis cajas de señuelos y encontré una rana de goma. Empecé los lanzamientos “stickeando” fuertemente para llamar más la atención de las eventuales tarariras.

Al tercer lanzamiento saltó una robusta tararira por completo fuera del agua, pero le erró, Cristian lo vio y se quedó atónito.

Volví a arrojar el señuelo un poco pasadito y lo atacó pero más tímidamente, le erró otra vez, frené el movimiento unos instantes y continuo, le volvió a tirar y nuevamente le erró, frené otra vez, y sacudí la rana en el lugar sin recoger. Por fin tomó el engaño! Esperé que se de vuelta con el señuelo en la boca y con un certero cañazo logré una perfecta clavada y en consecuencia, la captura.

Cristian estaba enloquecido, no lo podía creer, devolución y ahora sí, a comer con toda la satisfacción por haberlo conseguido, porque se puede dar de clavar una tararira buscando dorado, pero yo la fui a pescarla exclusivamente.

En el trascurso del mediodía, mientras comíamos, se fue disipando la bruma y quedó un diáfano cielo azul. Mientras el astro rey calentaba nuestros entumecidos huesos, decidíamos si bajar al mismo Point de pesca o buscar uno nuevo, gano esta última opción, en cualquier caso si no teníamos éxito en otro lugar, podríamos volver.

Recorrimos un par de kilómetros  y divisamos un campo inundado en donde el agua entraba con cierta fuerza, era un buen lugar para probar. Alistamos todo y al llegar cerca nos dimos cuenta que nos tendríamos que volver a mojar, esta vez el sol nos daba algo de calor extra que antes no tuvimos.

Ingresamos al agua lentamente y buscamos el mejor lugar para iniciar la acción. Otra vez fue un sin fin de ataques y capturas… qué hermoso pez es el Tigre de los ríos, ya desde juveniles nos brindan un ataque fuerte y nervioso, y desatan su furia en saltos acrobáticos en los que muchas veces vemos salir el señuelo  despedido, librándose de ese cuerpo extraño que los quiere doblegar . 

A las 17 dimos por finalizada la jornada, mojados y temblando de frío, pero con más de 60 capturas logradas entre los tres. Pusimos rumbo al camping de Pueblo Esther… se venía el asado, el descanso, y todas las promesas para un nuevo día de pesca.

readers comments
  1. Bianchi Leandro on julio 6th, 2017 20:47

    Excelente pesca Walter, fotos maravillosas y un relato único, no veo el momento que llegue la fecha para pescar muy cerquita x esa zona y lograr iguales o mejores pescas. Un gran abrazo.

  2. Walter on julio 7th, 2017 13:45

    Gracias Leandro , de seguro vas hacer una muy buena pesca !!!




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