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ROSARIO SIEMPRE ESTUVO CERCA – PARTE II

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Después de una jornada intensa de pesca y luego del merecido descanso, me desperté y por el ventiluz de la carpa vi el amanecer sobre el Paraná, hermosa visión que ilusionaba para este nuevo día de pesca…

POR WALTER GASTALDI

Pegado al camping de Pueblo Esther se encuentra la guardería y bajada de lanchas desde donde saldríamos con la embarcación de Rodrigo.

Cristian venía con él, subimos todos los equipos a la lancha, y nos pusimos en marcha río abajo.

Me estaba acomodando y sentí que se apagaba el motor, levanté la cabeza y Rodrigo dijo “acá ya tiramos”.  No lo podía creer, no fueron ni dos minutos de navegación.

Tomé mi equipo y vi que Cristian y Rodrigo ya estaban tirando, Josi tenía que armar el equipo de Fly. Nos sorprendió la cercanía, era la boca de entrada de una marina que forma parte un barrio privado, un muy lindo lugar.

Rodrigo en el primer tiro clavó un dorado muy chiquito que se terminó yendo. Recién empezábamos y la cosa prometía mucho.

Clavamos algunos dentro de ese canal, pero eran muy chiquitos, por lo que Rodrigo nos sacó a los “paleríos” del Paraná.

Allí son más difíciles y hay menos cantidad, pero mejora la calidad y hasta puede haber alguna sorpresa.

Obviamente accedimos, no iba a ser fácil, no sólo por lo ya mencionado, sino que a eso se sumaba la falta de motor eléctrico de la embarcación para hacer deriva controlada, y que además éramos tres pescadores en Bait y uno en Fly.

La verdad que con gente que sabe pescar, esto no significa mucho problema, nos acomodamos muy bien para evitar accidentes, y los chicos con certeras asistencias esporádicas con el remo, hacían que la deriva fuera bastante paralela a la costa.

Sin el motor eléctrico esta deriva se hace muy veloz y obliga a una concentración extra a la hora de tirar a los palos, uno veía el punto a poner el señuelo y pasaba rapidísimo, así y todo hubo muy pocos enganches. Fue excelente como entrenamiento.  

Los ataques se daban en lugares clave, bien en los palos, y en los más próximos a la costa, por eso la dificultad, pero los tamaños sobre el Paraná eran mucho mayores.

El tramo de esos “palerios” no era muy largo, a lo sumo unos 300 m. Le sacábamos uno o dos dorados por pasada y después había que dejar descansar la zona, nos trasladábamos a la costa de enfrente, una muy linda costa de barrancas donde el viento pegaba con fuerza haciendo imposible una deriva pareja.

Tratamos de atarnos a un barco que estaba anclado, pero se movía demasiado el agua.

Tuvimos un par de ataques que no pudimos concretar, volvimos a los palos, le hicimos otra pasada y obtuvimos un par de dorados más, uno muy lindo sacó Josi, y otro Rodrigo.

Hicimos otra pasada y otra vez fue doblete, en esta ocasión, mío con Rodrigo, Cristian sacó otro. Realizamos una pasada más y levantamos otros dos.

Los señuelos que anduvieron mejor fueron el Gozio Shadow blanco, la Banana chica de Raptor color naranja, y la Mojarra NG 90 de paleta quebrada.

Los equipos utilizados fueron: Cristian en Bait, caña Fivestar Concept 5,6 pies, 7/30 g. con un reel Shimano Matanium MGL. Rodrigo también en Bait, una caña Daiwa Crossfire 6″ 8/17 lbs con un reel Marine Sport Brisa 11000, yo, en la misma modalidad, una caña Tech Gozio de 5,6 pies 10/17 lbs. con un reel Quantum KDV Team 101. Josi, equipo Sage nº 6.  

A las 14 finalizamos la jornada ya que Rodrigo tenía que volver a la ciudad. En unas pocas horas hicimos muy linda pesca.

Ordenamos todo, almorzamos una buena bondiola, nos despedimos y agradecimos la hospitalidad de nuestros anfitriones, con muchas ganas de volver y seguro que así será.

Siempre pesca y devolución total!!!    

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