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EN BUSCA DEL ORO – Parte 2

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Dejamos atrás los rápidos de Ramallo con la satisfacción de la tarea cumplida ya pensando en la jornada que nos esperaba el domingo…

POR WALTER GASTALDI

Lo inmediato era ubicarnos en un camping de San Pedro, armar campamento, preparar el consabido asado, y estar bien descansados para la próxima pesca. La idea era recorrer los arroyos internos del delta de las Lechiguanas y buscar los lugares propicios para la pesca del dorado.

Si bien hay dorados en todo el delta, y se puede sacar uno acá y otro más allá, lo ideal es dar con los lugares ideales donde están cazando y en ellos desarrollar la pesca y así poder capturar varios. No abundan las correderas, pero hay entradas a lagunas internas, y los cambios de agua son clave.

La tarea no es fácil, no sólo por el hecho de encontrar los lugares, sino también el hecho de manejar la ansiedad. Cuando uno está ahí, todos los lugares parecen lindos y aguantar las ganas de hacer unos tiritos en cada lugar es casi insuperable, entre los tres lo vamos manejando y de verdad es un problema no menor. El magnetismo de querer tirar el señuelo al agua es muy fuerte y cuando se empieza es difícil parar… unos tiros acá, otros allá, otros más allá y así se va el día. Para mí – es una apreciación personal – es mejor perder tiempo navegando y recorriendo buscando el point justo, que estar tirando señuelos por todos lados. Vuelvo y repito: es muy difícil aguantar, todos los lugares parecen propicios. Por eso, entre los tres nos apoyamos en esa tarea, ya que siempre alguien tiende a decir “Hagamos unos tiritos acá”

Recorrimos muchísimo, de hecho salimos del camping a las 9. Un poco tarde, pero era feriado largo y la bajada de embarcaciones estaba muy complicada. Bien pasado el mediodía no habíamos hecho un sólo tiro, y estábamos ya al límite del combustible para el regreso.

A nuestra derecha pudimos ver una entrada de agua como tantas otras. Nos acercamos despacio y vimos el terrible cambio de agua que allí se producía: las famosas aguas negras (lo van a apreciar en las fotos).

Apagamos el motor, nos metimos bien despacio con el remo y nos atamos pasando un poco el cambio sobre el agua negra. Le dejamos a Fede castear primero con Fly y así darle unos tiros antes de que nosotros lanzáramos los señuelos.

Al tercer casteo clavó un hermoso ejemplar. En esta ocasión había traído una caña nº4. Qué lindo es ver a un amigo disfrutar de esa manera! Cada salto, un grito de euforia, y su caña, dobladísima. Fue una hermosa pelea.

Tiró Nahuel y clavó, mientras yo estaba filmaba y sacaba fotos. Fede ya estaba listo, casteó y clavó enseguida, mientras Nahuel todavía estaba con su dorado en el agua. Mientras tomaba imágenes pensaba: éste es el point, es el point!

Qué felicidad, izaron los dos ejemplares, foto del doblete y pescados al agua. Hice mi primer tiro, bien pegado a los camalotes de enfrente con una Bananita de Alfer´s. El señuelo no hizo más que tocar el agua y se produjo el ataque. Clavada inmediata, saltos y destellos de ese color preciado brillando al sol, encandilando mis sentidos como si fuera un espejismo, dejando marcas de por vida grabadas en mi retina. Pelea nerviosa, sacudidas rabiosas, y otra vez la afirmación: es el mejor pez del mundo.

Empezamos pescando con campera y entramos en calor de inmediato. Desde el comienzo fue casi tiro a tiro con ataques y más ataques. “Manqueadas”, muchas también, pero así es este fabuloso adversario.

Tengo que decir que me sorprendió la calidad de los tamaños, muy pocos fueron chicos, que siempre son los que abundan, pero esta vez fue al revés, un premio extra.

Cuando se espaciaron los ataques, valiéndonos del remo nos adentramos en las aguas negras unos 30 metros y se volvió a repetir la película, fue una locura. Llevé tres señuelos nuevos y todos pescaron.

Qué linda es la pesca!, creo que fueron unas tres horas de pura emoción, y a enfrentar otra tarea dificultosa: dejar de pescar. A las 16 terminamos. Teníamos para el regreso más de una hora de navegación, ya oscurece más temprano y nos esperaba mucho trabajo, desarmar el bote y el campamento, y recién ahí, la vuelta a casa.

Las picaduras de los mosquitos pasan, el cansancio también y el sudor se seca, pero la satisfacción de haberlo logrado, dura para siempre…   

readers comments
  1. Christian on Mayo 8th, 2017 08:13

    Felicitaciones​ por la nota Walter, excelente! Vi que usas el mismo equipo tanto para tarariras como doradillos (Chronarch y Gozio), pero usas el mismo multi para ambos? Cuál usas y de que libraje? Saludos

  2. Gustavo Villa on Mayo 8th, 2017 19:30

    Sigo siempre tus muy buenos relevamientos, y he observado lo mismo que en el otro comentario , usas siempre el mismo equipo. Yo le agrego a la pregunta de Christian , cual es la relacion del reel , 7 , 6 o 5 ? y la caña Gozio , de que largo y libraje es? Muchisimas gracias , y que sigan tus buenas pescas !!

  3. Raúl Miralles on Mayo 8th, 2017 20:26

    Felicitaciones, cómo buscan la pesca!!!! Muy buena la nota.

  4. Walter Gastaldi on Mayo 9th, 2017 10:44

    Gracias chicos por los comentarios!! Me alegro que les haya gustado la nota.

    Les cuento, sí, para esa pesca uso el mismo equipo, caña Tech Gozio de 5,6 pies y 10/17 libras con un Reel Shimano Chronrach 201e6 la relación de velocidad es 6,5:1 el multi es de 40lbs, la caña es espectacular para esta pesca, no se necesitan largos lances, pero sí, precisión, eso te lo da la caña mas corta. El libraje de la caña a mi gusto está bien, ya que suelo pescar en lugares de mucha vegetación. He probado con cañas 6/12 y cuando se meten abajo de las plantas se complica para sacarlas y me ha hecho perder varias pieza. La verdad que la Gozio en ese libraje no te resta disfrute para nada. En cuanto al reel, si es muy grande para esta pesca, es mejor un tamaño 101 o 51, ya tengo en vista el Quantum KDV 101, en breve lo tendré y el actual quedará para pesca de Paraná medio y alto. Les mando un abrazo de pescador!




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