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VIENTO Y VARIADA EN EL DELTA

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El fuerte viento nos conminó a cambiar de planes, pero el generoso río no nos defraudó…

POR WALTER GASTALDI

La idea original era dirigirnos hacia la zona del puerto de Buenos Aires, y pescar con señuelos las especies cazadoras que se puede encontrar en ese lugar: doradillos, manduvas, chafalotes, y si era posible, algún cachorro de surubí,  pero el día se presentó muy ventoso, lo que implicaba que no iba hacer fácil la navegación, tampoco la pesca.

El Río de la Plata se torna muy difícil con la acción de vientos que superen los 25 km/h., así que cambiamos sobre la marcha y decidimos pescar en el reparo de ríos y arroyos de la primera sección.

PROA AL DELTA

Salimos de la marina bien temprano junto a Josi, Federico y Nahuel.

A las 8 ya estábamos surcando el arroyo Surubí, y paramos en un lindo rinconcito, armamos los equipos para variada y empezamos a pescar. Los piques eran esporádicos, yo encarné con maíz fermentado y obtuve algunas bogas muy pequeñas, pero divertidas. Nahuel con lombriz se hizo de un par de bagrecitos y una tararira, todo con equipos livianos.

UNA SITUACIÓN DE “PESCA AL VUELO”

Josi al ver que Nahuel pescó una tararira, se animó a más. Armó una línea de flote con un anzuelo 7/0 y encarnó con una morena. En un momento apoyó la caña para encender un cigarrillo. Como yo estaba con equipo de fondo y sentía los piques a pulso, mi vista estaba ocupada en la boya de mi amigo. Aunque se trate de línea ajena, mirar la boya es algo irresistible.

Repentinamente se hundió la línea completa, le grité y al segundo la caña salió “volando” por la popa.

Qué desesperación le agarró!, Enseguida le dijimos que debía conservar la calma dado que seguramente en pocos instantes saldría la boya a flote, y así fue. Nos desatamos, y fuimos a buscar el equipo que de hecho era muy costoso. Luego tuvo un par de piques más, pero no pudo concretarlos.

BUSCANDO LA PESCA

Era tiempo de movernos y nos fuimos hacia la desembocadura de ese mismo arroyo en el Paraná de las Palmas, quisimos ir un poco más lejos pero en verdad la navegación se hizo muy difícil dado que el río estaba muy picado.

En la boca el agua corría bastante y la marejada era tolerable, cambiamos los equipos para probar con los doradillos. En mi caso usé una caña de 6/12 libras de potencia y 5,6 pies. No era lo ideal en libraje tampoco el largo, y hasta un poco blanda como para clavar un dorado con carnada, pero si se me daba, lo iba a disfrutar un poco más.

Lo que hice para equiparar un poco, fue no darle demasiada línea en la deriva, ya que no iba a tener la palanca suficiente para clavar.

En verdad quedé muy satisfecho, tuve sólo cinco piques pero logré cuatro capturas: tres doraditos y una manduva. Mis compañeros no tuvieron la misma suerte, tal vez porque le daban mucha línea a la deriva. Sólo Federico logró clavar un dorado a más de 100 metros de distancia. Costó pero lo subió a la lancha.

AL REPARO

Volvimos dentro del arroyo para almorzar tranquilos unos excelentes sandwiches de milanesas hechas “in situ”.

Después de una larga sobremesa plena de charlas y risas, recordando la cara de Josi cuando vio salir su equipo “volando” de la embarcación, dimos por concluida la jornada y volvimos navegando lentamente disfrutando del paisaje que nos regala nuestro delta, que sin navegar mucho y sin estar en el lugar indicado nos dio una linda jornada de pesca.

REFLEXIÓN FINAL

Ojalá que esto dure y que las autoridades sepan resolver las calamidades que están sufriendo nuestros ríos. La naturaleza nos está dando una nueva oportunidad, si no la tomamos, le estamos poniendo fecha de caducidad a la pesca deportiva y el plazo es muy corto. La mayoría de los pescadores tomó conciencia y practica la devolución,

Sigamos haciendo nuestra parte y estaremos en condiciones de continuar con el reclamo para lograr la prohibición de la pesca comercial de especies de agua dulce.

readers comments
  1. Adrian Marinaro on Abril 5th, 2017 11:37

    Felicitaciones, pesca y milangas calentitas. ¿Qué más se puede pedir?




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