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TARARIRAS AL FUEGO

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Con una sensación térmica rozando los 40 grados y una ardiente tarde por delante, decidimos mitigar el calor pescando en el delta…

POR VÍCTOR DE VÍCTOR

La tórrida mañana invitaba a buscar refresco cerca del río. Pensamos si iría a ser peor el remedio que la enfermedad, puesto que el sol abrasador era objeto de todas las recomendaciones en los reportes meteorológicos.

Pese a esto, decidimos ir a pescar, considerando la alternativa de la natación.

MEDIODÍA BRAVO

Llegamos a la guardería cerca de las 12, preparamos nuestra embarcación “Orca” y pusimos proa quien sabe hacia dónde. No habíamos elegido previamente el sitio de pesca como lo hacemos habitualmente. El objetivo principal era hallar un lugar sombreado para amarrarnos o fondearnos al reparo del sol.

Tomamos el Canal Arias y luego el Paraná hasta el arroyo Cangrejo. Allí hallamos la ansiada sombra. Preparamos los equipos, almorzamos, nos refrescamos, y comenzamos a pescar.

Los piques de pequeñas y voraces bogas chicas vinieron acompañados de un enjambre de viuditas, un molesto insecto díptero que nos obligó a buscar nuevos horizontes.

AL FIN, NUBES

Las nubes llegaron acompañando nuestra fuga del arroyo. Salimos al Paraná y desde allí me dirigí a la zona del Canal del Sueco.

Sábado de Carnaval, lo que implicó la presencia de un mundo de lanchas y cruceros fondeados en pos de la frescura del agua. Flotantes multicolores pululaban alrededor de las embarcaciones entre chapoteos y gritos de júbilo, lo que me señalaba que debía buscar otro lugar.

Bien al final del curso, hallé la calma. Éste es el lugar, le dije a mi compañera… en un rato vamos a pescar tarariras.  

Fondeé la embarcación cerca de un juncal, el lugar y la calurosa tarde invitaban a nadar, al menos un rato.

La presencia de una gran cantidad de palometas condicionó nuestra refrescada en el agua a unos pocos minutos.

Luego del efímero momento de natación, comencé a “golpear” toda la pared vegetal con una atractiva rana antienganche. No tuve un sólo pique pese a haber percibido actividad. Tal vez, las condiciones casi nulas de visibilidad presentes en el agua no favorecían la pesca con artificiales.

Cambié por una sutil línea de flote encarnada con filet de sábalo. El pique se dio de inmediato y pudimos capturar unos cuantos ejemplares antes de empezar a pensar en el regreso.

Obviamente, todas las tarariras pescadas fueron devueltas a su medio con el menor daño posible.

CIERRE DE ARTISTA

Mientras desandábamos el río Paraná, el cielo parecía pintado por un creador virtuoso, como seguramente así es.

 

Durante el regreso el calor pasó a segundo plano en una tarde en la que sólo pudimos pescar un par de horas, pero valió la pena.

AGRADECIMIENTOS

TECH TACKLE – Fishing Evolution www.techtackle.com.ar – Por su permanente apoyo.

GUARDERÍA NÁUTICA VILLA LA ÑATA – A mi amigo Marcelo Crescini por estar siempre.

A María Inés, por su maravillosa compañía.

readers comments
  1. Dick KELLER on Marzo 1st, 2017 10:55

    Doblete inusual. Pesca y cariño.
    Buen relato.
    Saludos cordiales.

    Dick KELLER

  2. Aquiles Leiva on Marzo 8th, 2017 11:10

    Estuve en la falsa boca y se me hizo dificil la pesca. Algunas bogas y pirañas. El agua estaba muy turbia. Saludos.




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