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MALLEO, ALUMINÉ Y LAGO LACAR

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Cerrando nuestra estadía en San Martín de los Andes, pescamos parcialmente los ríos Malleo, Aluminé y el lago Lacar…

POR JORGE LÓPEZ BASAVILBASO

Complementando las fotos y lo escrito en los relevamientos anteriores en otros pesqueros del sur en el mes de abril, los que podemos apreciar por medio de los siguientes enlaces: http://www.pescadoresenlared.com.ar/2013/05/quilquihue-esquina-lolog/ , http://www.pescadoresenlared.com.ar/2013/05/arco-iris-fontinalis-y-marrones-en-bariloche/, http://www.pescadoresenlared.com.ar/2013/05/pescando-al-sur-de-san-martin-de-los-andes/, http://www.pescadoresenlared.com.ar/2013/05/flotando-el-limay-sobre-madera/, con la presente nota cerramos nuestra visita.

Junto a Leonardo Valerio y Tito García, gracias al generoso auspicio de muchos días por parte de Cabañas Trabunche, cuyos titulares son precisamente Tito y Any García y cuentan con el apoyo de Santiago, su hijo, en la administración, pude relevar en una jornada ambos ríos y en otra el Lago Lacar y la unión con el Nontué.

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En la primera oportunidad con su camioneta encaramos con decisión hacia el noreste, dejando atrás los ríos Quilquihue, Curruhué y Chimehuin para hacer base exactamente en la unión del Malleo con el Aluminé.

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Al comienzo pescamos los 500 metros finales del primero con ninfas y mini streamers y prácticamente no tuvimos respuestas. Era casi mediodía, luna poco propicia y ríos muy bajos. Pudimos apreciar ínfimas truchitas que no eran lo que íbamos a buscar, por lo que nos corrimos hasta la unión con el Aluminé, dejando el Malleo para pescarlo más arriba por la tarde.

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Tito al principio se ubicó aguas abajo y tuvo un pique fallido, mientras con Leo nos ubicamos aguas arriba pero a escasa distancia unos de otros. No conocíamos el lugar y nos movíamos prudentemente, además no queríamos alejarnos mucho pues se acercaba la hora de almuerzo.

Con Leo no tuvimos la más mínima respuesta y él decidió vadearlo hasta la costa opuesta y probar desde ahí, mientras por mi parte en la contraría y más arriba observé una rocas de mayor tamaño que generaban pequeñas correderas, a las que me dirigí. En un tramo de unos 200 m. había 3 ó 4 sectores parecidos. Llegué a uno de ellos y tuve un pique que no se volvió a repetir. Hice señas indicando los lugares para intentos de Leo por considerarlo más apto para bajar o moverse entre las grandes piedras y sobre todo en sectores de piedras flojas. No quise correr riesgos y por el camino continué rumbo norte hacia un sector que desde ese punto me pareció mejor y de fácil acceso. Estimé que no estaba lejos y me equivoqué pues tardé un rato en llegar a la bajada que conducía al lugar. Mientras lo hacía, ya saboreando la pesca que supuestamente haría, vi repetidas señales realizadas con un espejo para que volviera.

Llegué tarde al almuerzo pero no me quedé sin él, aunque si sin el lugar para pescarlo. Veníamos mal con las respuestas, evaluamos que debíamos hacer y decidimos probar de un lado y otro propiamente la junta de aguas. Casi enseguida Tito consiguió una marrón y un rato después una perca. Al no tener más respuestas propuse ir con la camioneta al lugar que había visto antes y como contrapropuesta acepté recorrer un poco mas río arriba para ver qué podíamos encontrar. Nos quedaba la posibilidad de pescar mi lugar al regreso.

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Encontramos un sector donde el rio se bifurcaba para volver a encontrarse unos 200 o 300 metros mas abajo. Una larga lengua de piedra al medio y en la orilla más cercana al camino, como corresponde a un lugar barrancoso, cierta profundidad en el cauce, pero para mi gusto aguas con poca dinámica. Leo probó desde la orilla. Tito en la caída de agua que se formaba en el reencuentro de los dos brazos y por mi parte en la bifurcación cercana a la orilla del camino, pero comencé a castearlo desde la lengua en sentido contrario al de Leo. No tuvimos respuesta por lo que volví al punto de comienzo y efectué lanzamientos hacia la costa contraria, aunque era imposible llegar con mosca. Vadeé sin respuestas hasta donde me dio la altura del wadder y poco después me di cuenta que cuanto más me alejaba menos profundo era y, por lo tanto, en algunos sectores llegaba a colocar mis moscas contra las grandes piedras de la orilla, lugar donde la corriente aumentaba.

Así conseguí la primer truchita del día y enseguida se desprendió otra mientras llamaba a Leo que venía tras mis pasos. Tuvo una que cuando la fui a fotografiar se le desprendió. Conseguí una mas y nos encontramos con Tito en la caída de agua.

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De la caja de su 4×4 aparecieron termos, calentadores, equipos de mate, de café, té, etc. empanadas del mediodía, facturas y otros productos a elección.

Nos quedaba poco tiempo de pesca y durante esa merienda evaluamos nuevamente, ahora la duda se presentaba entre mi oferta y un punto que habíamos visto cuando ingresamos, este último, el ganador, en un sector de altos peñascos sobre el Malleo.

Bajamos con la camioneta desde el acceso hasta el río por una huella inexistente y nos distribuimos. En menos de 10 minutos conseguí un par de piques de minúsculas truchas. Debo haber estado muy atento a lo que estaba haciendo porque no escuché la llegada de otra camioneta que se colocó detrás de la que usábamos y anunciaba en su capot “guarda fauna”. Solicitud y exhibición de permisos y acompañamiento hasta los vehículos, ya que uno de nosotros tenía el suyo ahí. Unos minutos de charla con él mientras se cumplimentaba su exigencia y nos vestíamos “de civil” mientras las oscuras sombras del pedregal hacia el camino contrastaban contra el cielo algo más claro y exigían el uso de los faros.

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Ya sobre los km. de ripio hasta la comunidad, el uso de los reflectores altos sobre el techo permitió encontrar variedad de ojos de animales allá o más allá.

Probablemente todos volvimos muy contentos con el paseo y el hecho de haberlo compartido y algo decepcionados con lo que seguramente cada uno esperábamos pescar, sobre todo por ser la primera vez para los tres integrantes de la partida en un lugar con mucha fama, que quizás pagó poco por la escasez de agua, la luna o nuestra falta de conocimiento anterior del lugar.

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Otro programa llegaba después y lo haríamos con el semirrígido. La duda pasó por bajarlo en el Lolog o en el Lacar. Tito que ha pescado bien en oportunidades en este último, lo eligió.

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Lo cruzamos completamente hasta la unión con el Nontué. En esa zona hay algunos juncales que parecen propicios. Recuerdo que Tito para controlar la embarcación, en ese lugar no practicó la pesca y los dos restantes uno con mosca y el otro en spinning no conseguimos pescar. Nos movimos alrededor de un islote y no muy lejos de él en diferentes lugares vimos dos o tres saltos de respetables peces. Equipos de mosca y spinning estaban listos y presentaban ofertas, primero en zonas orilleras y luego en sectores alejados, donde precisamente se veían los saltos. No tuvimos suerte y nos bajamos al costado de un pequeño chorrillo entre Nontué y Yuco para almorzar y efectuar en spinning largos lanzamientos que no sirvieron de mucho.

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Cuando las circunstancias no se dan como para pescar en la modalidad que uno prefiere puede optarse en quedarse en eso o practicar otra, aunque no sea la que más guste. Decidimos hacer trolling. Tito calculaba distancias y maniobraba la embarcación tratando de pasar por los lugares adecuados. Una pesca menos activa que nos permitía observar con plenitud el paisaje. La presión sobre una de las cañas y el patinar de un reel alteraron el silencio. Una arco iris se había tentado con una imitación perfecta de un pequeño salmónido.

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No esperábamos mucho más y continuamos a marcha lenta por lugares donde sin mucha ilusión podríamos llegar a tener algún otro pique. Este no se produjo y al llegar a zonas menos propicias por la menor distancia hasta la Ciudad, el Johnson 50 HP mostró nuevamente su potencia y en minutos estábamos en el puerto.

La mañana siguiente por un lado afectados por tener que irnos (por un compromiso asumido) de un lugar tan lindo y con excelente companía, aunque con la invalorable renovación de una nueva invitación, y por otra parte con la expectativa de la flotada y programas en Bariloche, hacia esta última Ciudad partimos.

SERVICIOS EN SAN MARTIN DE LOS ANDES

Cabañas Trabunche – De Any y Tito García – G. Obeid 934 – T.E.: 02972-425572 / 428352 – E-mail: [email protected] – Página web: www.trabunche.com.ar  .

ENSATUR (Ente sanmartinense de turismo): Av. San Martín y J.M. de Rosas – Tel. (02972)425500. [email protected]  – Página web: www.sanmartindelosandes.gov.ar

SERVICIOS EN GENERAL ACHA, LA PAMPA

Si Ud., como yo, regresa con necesidad de descanso un lugar ideal para hacerlo es el Hotel Traful, [email protected] ; www.hotel-traful.com.ar , Balcarce 53, a metros de la ruta. Lo atenderá muy bien la familia De Meio y tendrá todo lo que necesita. Para completarlo puede ir a cenar a la casa de comidas Los Corrales, en la calle Garibaldi 585. Se come muy bien y económicamente.

Les dejo un cordial saludo hasta la próxima nota. Como entramos en la época de receso pesquero en el sur, espero que todas estas notas que he realizado puedan servir al lector para pescar como hacemos todos: cuando por alguna razón no estamos en el lugar, pescamos con la imaginación, soñando y programando lo que vendrá!!!

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