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VILLA TRAFUL Y BARILOCHE, DOS PERLAS SE LUCEN

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Tuvimos la posibilidad de estar varios días en cada uno de estos maravillosos lugares para la pesca, el turismo y vacaciones. Intento transmitirles lo vivido…

POR JORGE LÓPEZ BASAVILBASO

Habíamos coordinado el comienzo de vacaciones de mi señora para el 19 de noviembre, previendo llegar el día 20 tras una parada a dormir en Picún Leufú o Piedra del Águila. El día 19 a las 6.15 hs. comenzamos nuestro viaje en auto con la idea de hacer 1300 o 1400 Km., dejar el resto para el día siguiente y llegar descansados a destino. Pero…

Al pasar Neuquén, precisamente en la unión de rutas 237 y 22 encontramos el comienzo de concentración de camiones listos para un posible corte de rutas a partir de las 00.00 hs del día siguiente, lo que me decidió a continuar viaje, pese a no tener relevo en la conducción del auto, para llegar a destino, lo que se produjo esa misma medianoche, cansados pero sin mayores contratiempos. Vía mensaje de celular anticipamos nuestra llegada y Miguel Vanadia y Adriana, propietarios de Cabañas Verdesol Bariloche nos recibieron y acomodaron, tarde cuando llegamos.

La jornada siguiente no tuvo intentos de pesca: banco, compras, conseguir el permiso de pesca ya que no había tenido tiempo para hacerlo en Buenos Aires, mates con Miguel y Adriana, ordenamiento del cuantioso equipaje y algunas provisiones llevadas y especialmente control y armado de los equipos de pesca. Me hice un lugarcito para atar las primeras moscas dentro de los días que duró el viaje, ya que partí casi sin stock y a último momento hasta tuve que proveer a mi sobrino Manuel parte de las que tenía reservadas para mi uso.

El clima se presentaba muy bueno y al día siguiente me hice una escapada por la mañana a un lugarcito que conozco en el Lago Moreno y es solamente adecuado para pescarlo un rato; si pasado ese lapso no hay pique conviene volver otro día o más tarde. Esa tarde con fé me corrí, también a pié a un lugar en dirección opuesta. En ambos casos, casi una costumbre, probando con cucharas que me permiten un largo alcance para tantear la pesca en ambientes grandes como los lagos. Cuando encuentro así el pique luego paso a la pesca con mosca.

Tuve un lindo pique y el pez a la distancia, donde suponía podían estar ellos, mostró su elegante salto y porte desprendiéndose del engaño. Insistí hasta que la falta de luz me dijo basta y traje como recompensa un par de fotos nocturnas.

Ya me picaban las ganas de hacer al siguiente día un relevamiento en el río Pichileufu con la caña mosquera que tenía para estrenar: una Redington # 4 de seis tramos, mientras reservaba la Sage XP # 8 para los ambientes de grandes truchas, pero como llegó la confirmación de la próxima llegada de Carlos y Claudia, primos nuestros, provenientes de Cholila y Futalaufquen, volví al lugar donde había perdido la trucha. La recompensa se mostró con un salmónido similar que obtuve con cuchara y mi vieja y querida caña de spinning Sage GSP 470 de tres tramos.

Llegaron los primos para pasar cuatro días en otra cabaña de Adriana y Miguel y con ellos durante su estadía compartimos almuerzos, cenas, paseos e intentos de pesca y digo bien intentos porque fueron pocos y solamente eso: intentos. Visitamos Laguna El Trébol, Lago Moreno, Villa Tacul y algún otro, en sectores propicios para paseo o turismo y no muy aptos para la pesca. Fueron días preciosos compartidos donde la pesca era una excusa. Total, pensaba para mi fanatismo, “me quedan unos cuantos días por delante en los que  (me sacaré las ganas de pescar “más profesionalmente”. También esa etapa coincidió con mi primera reunión en el Llao Llao (en unos días estarán disponibles en el portal las notas “Llao Llao promueve la pesca con mosca” y «La Bomber, paso por paso”).

El equipo mosquero liviano mas algo de ropa de repuesto y abrigos, más un bolso térmico para la comida y un equipito de mate/café llevamos la jornada siguiente rumbo al Pichileufu. Antes del puente sobre la ruta 23 que conduce a Pilcaniyeu, bajé por una huella al sector de un peñasco en el que junto a él hay un pozo adecuado para encontrar truchas, por lo general pequeñas. Es un lugar donde el pescador, si no sabe ubicarse, es visto por ellas. Subí el peñasco y agachado con una visión perfecta por el ángulo al que ayudaban los polarizados, pude ver una buena cantidad de mis posibles “victimas”. Mientras armaba el sutil equipo adecuado de acuerdo a las reglamentaciones vigentes de pesca con mosca exclusivamente y con devolución obligatoria mas anzuelo sin rebaba, pensaba el resultado que darían mis mini-streamers montados en anzuelos 12, 14 y 16, cuando llegó un auto de, probablemente pobladores de la zona, se bajaron y al lado mío comenzaron a lanzar con “el tarrito” líneas con plomadas y anzuelos forrados con gusanos. La espantada de las truchas fue inmediata.
Un cambio de lugar, cosa que tuvimos que hacer varias veces ese día, me condujo a las primeras truchitas con mosca, no muchas y con bastantes dificultades para que tomaran de acuerdo a lo mencionado anteriormente, pero fui sumando de a poco y con esfuerzo. La tarde me regaló entre otros piques y capturas el de una bastante grande que me sorprendió distraído y terminó escapándoseme. Satisfecho igual, emprendí el regreso evaluando que era la primera vez entre las que pesqué dicho río que no terminaba consiguiendo una trucha de dimensiones considerables.

Pensé en volver pronto y pescar mejor, sin un asueto o feriado de por medio, pero después preferí volver a lo más seguro y no me alcanzaron los días para repetir el Pichileufu. Encaramos la vuelta a la caída de la tarde por lo que llegamos cansados y de noche (por esta época hay luz hasta las 22.00 hs). La jornada siguiente sería más descansada.

Por la mañana a pie me dirigí a “las lajas” donde conseguí una trucha considerable con cuchara, de ella no hay fotos pues fui solo. En otro sector del lago en un tiro de larga distancia tomó una trucha algo menor, tendría alrededor de 1 Kg, pero se desprendió en el espectacular salto.
Armamos el programa para el día siguiente: las inmediaciones de la unión del lago Steffen con el río Manso. Debajo de los primeros pedregales, donde el agua del río corre muy rápido para serenarse algo en la zona de pozos conseguí las primeras truchitas.

Cuando, incómodo por las grandes piedras que me dificultaban la sustentación me corrí a la parte anterior, con piso más adecuado pero que exige lanzamientos más largos, me sentí mas cómodo y comencé a obtener truchas algo más grandes y combativas que ofrecían espectaculares saltos y corridas.

Ese día casi todas de la variedad arcoíris, solo una marrón. La potencia de una de ellas hizo que no pudiera pararla por riesgo de corte del tippet y se metió en aguas más rápidas. Me costó poder obtenerla. La pesca continuó con un festival de piques y una enorme satisfacción.

Por lo que supimos un par de días después conversando con él, en esa jornada el Guarda Parques había tenido que viajar a Bariloche y dio la casualidad que un par de pescadores provistos de gruesas cañas de spinning pesado, teniendo todo el lago y Kms.de río, y supongo que por ver mi fructífera pesca, comenzaron a lanzar cucharas grandes a derecha e izquierda de mi persona que me encontraba vadeando. Finalmente y después de un rato de contenerme les llamé la atención, indicándoles la reglamentación vigente, etc., lo que produjo que se disculparan y se fueran o por lo menos se corrieran.

Un par de días después volvimos al lugar debiendo regresar temprano pues había acordado un nuevo encuentro en Llao Llao. Esta vez la pesca fue también abundante, quizás algo menos, sobre todo teniendo en cuenta que le dediqué menos tiempo por lo dicho, pero predominaron las marrones con su clásica diferencia con relación a las arcoíris. Las marrones son pura potencia pero no saltan acrobáticamente en la forma que lo hacen las arcoíris.

Unas cuantas arcoíris fueron reducidas también lo que hizo más completa la jornada y la última cobrada y devuelta como todas fue una fontinalis, lo que constituyó una trilogía perfecta.

Fue una jornada en que el viento me hizo difícil el casteo, viéndome obligado a extremar el cuidado para que la cola de ratón o lo que sería peor una mosca no me lastimara. Debí apelar a diferentes cast, incluyendo mucho el de revés y hasta terminé con una pinchadura en el wadder.

Aguaciles que volaban bajo pegados a la costa de enfrente, a la que no llegaba con mosca aún vadeando más profundo, eran atacados por truchas que, en sus saltos para cazarlos al vuelo, superaban el medio metro al emerger.

Tuve al atrevimiento de utilizar un equipo de spinning ultraliviano compuesto de una caña Shimano Convergence CVS-F56UL-2Ade 5,6 pies  1/32-3/16oz Accion Medium Fast, de 2 a 6 libras con un minireel cargado con nailon 0.20 y en su extremo coloqué una mini-cucharita de buen espesor y solo 5 gramos de peso, suficiente para alcanzar la otra orilla. También, después otra de similares características pero de menor espesor y algo más larga. En sus extremos cambié el clásico triple por un anzuelo corto número 10 con la rebaba aplastada y una colita de marabou naranja. Cada lanzamiento era un pique de piezas algo mejores.

Realicé varios y decidí, después de otros lances con la mosquera, dar por terminada la jornada, mucho más que satisfecho, pasé por la cabaña, una ducha y cambiarme de ropa y me dirigí al Llao Llao para encontrarme con Alejandro Linares.

Me quedaron por relevar varios lugares en la zona, algunos aportados por Miguel Vanadia y como dije volver al Pichileufu, pero partí muy conforme con mi estadía en Bariloche y lamentablemente entre el viaje de Bariloche a Villa Traful no pude acomodar la visita de unos días que generosamente me ofreció Tito García con su disposición de darme el alojamiento en su complejo de cabañas de San Martín de los Andes y oficiar en oportunidades como guía de pesca, en tiempos libres a mi disposición. Acordamos telefónicamente, tras su llamado que probablemente antes que termine la temporada estaré por allá. Luego, ya estando en Villa Traful, se sumó a la invitación de Tito la del Intendente de la Ciudad, Sr. Juan Carlos Fernández.

En la próxima nota presentaré la estadía en Villa Traful, otro lugar con un encanto increíble, absolutamente diferente en dimensiones, especialmente en población, con características distintas y también comunes, buena pesca y apto para el descanso, lo que no tuve mucho pero por gusto propio.

Dicen que sarna con gusto no pica…

SERVICIOS EN BARILOCHE

Cabañas Verdesol Bariloche,  de Miguel y Adriana Vanadia. Circuito Chico Km. 19,8 (0294)4477021 /  (0294)15-4656332. www.verdesolbariloche.com.ar , e-mail: [email protected] . Un agradecimiento muy especial para ellos que nos obsequiaron parte importante de la estadía en nuestro viaje por el sur.

SERVICIOS EN RUTA

General Acha, La Pampa: Hotel Traful – Balcarce 53, a metros de la ruta, tel. 02952-432761, e-mail: [email protected] , http://www.hotel-traful.com.ar/ . Restaurant  y Rotisería Los Corrales, Garibaldi 585.

Piedra del Águila, Neuquén: Rotisería el Buen Gusto (Sra. Carina Sobarzo)  Ruta 237 y calle Lanín – Restaurante Lihuel , 25 de Mayo 45

Les dejo un cordial saludo y espero v/ lectura y comentarios para la realización de la parte II.

readers comments
  1. Alexpodes on diciembre 17th, 2012 10:56

    Jorge: cuál de las truchas es la que sacaste mientras hablábamos por teléfono ??

  2. Jorge López Basavilbaso on diciembre 17th, 2012 12:50

    Alex: la de la foto vtyb1ª 07, la única pieza que sacrificamos en toda la estadía. ¡Sos una persona que trae suerte! Me llamaste justo!!! Un abrazo.

  3. Pablo on diciembre 19th, 2012 11:10

    Jorge, la pesca en el Manso me trae el recuerdo de nuestros campamentos en Hueche Ruca, cuando ni soñabamos con la pesca deportiva, hace CUARENTA AÑOS, gracias por el excelente relato. Espero la segunda parte con ansiedad. Abrazo

  4. Jorge C Di Biaso on diciembre 19th, 2012 21:26

    Muy buenos tus informes, como siempre. Un abrazo.

  5. Manu on diciembre 25th, 2012 22:53

    Jorge, espectacular como siempre, gracias por las mosca, anduvieron de maravilla, eran como vos dijste «pescadoras» te mando un abrazo y nos vemos un dia de estos!!!

  6. Dario on enero 21st, 2013 02:36

    Espectacular pesca Jorge, dentro de poco estare en PN Los Alerces, me podrias recomendar algunos rios y lagos para realizar pesca en modalidad Spinning y que cucharitas usar?
    Muchas gracias por compartir tu experiencia
    Abrazo

  7. Jorge López Basavilbaso on enero 22nd, 2013 13:00

    Darío, hace tiempo que pesqué en el PN Los Alerces por lo que no puedo volcarte experiencia reciente. Por otra parte en noviembre y diciembre, cuando estuve en el sur, el nivel de agua era escaso, lo que representa una temporada de pesca diferente. Sugiero revises bien el reglamento patagónico ambiente por ambiente ya que en muchos ríos solo se permite mosca y también se requiere devolución obligatoria con anzuelo sin rebaba. En los lagos, por lo general hay un poco mas de tolerancia. Me gustan mucho, entre otras, 2 sencillas cucharas: Las tipo toby y las tipo Coster en sus diferentes tamaños.
    Gracias por tu comentario y gracias a los amigos lectores que también los hacen. Abrazo.




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