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VISITAMOS EL PARAÍSO

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Nuestro amigo y colaborador Alejandro Ferrín, dejó por unos días el Partido de la Costa para pescar en Bahía San Blas. Los invitamos a compartir la nota…

POR ALEJANDRO FERRÍN – Corresponsal en el Partido de la Costa

La niñez es un lugar común para alimentar historias de proezas y también para tejer fantasías que se acerquen mucho a hacernos volar en la más plena de las felicidades. Desde mis 8 años, eso representaba en mí bahía San Blas, a punto tal que recuerdo que cuando me atragantaba, los grandes me instaban a decir “San Blas” y el mocoso pescador decía “bahía San Blas”. Allí mi mamá me retaba por hacerme el chistoso, riendo, pero tosiendo ahogadísimo a la vez. Esas situaciones puntualísimas de tentarse frente a un vaso, o de que “la carne” se fuese por “el caño de las verduras” significaban más allá de una situación tragicómica, el grito de un incipiente pescador clamando por su meca de surfcasting.

Veinte años después, con la autonomía y el coraje suficiente para ir contra la corriente, consagré mis vacaciones a una semana de pesca a la bahía. Sabía de antemano que elegía el peor momento de pesca en el año y la menor cantidad de servicios, dado que los prestadores se encuentran descansando de la extenuante temporada.

Otro gran motivo por lo que la oferta cae, es que en junio, tampoco hay muchos pescadores que visiten el lugar. Para mí, acostumbrado a la relativa calma de la vida en el Partido de La Costa, ésto sería lo más cercano a hacerle cosquillas a un cúmulus nimbus.

Hoy en día, la pesca en San Blas es netamente costera. No hay servicios de pesca embarcada por lo anteriormente descripto y fue una lugareña quien me sopló que tampoco la Subprefectura dejaba embarcarse por lo peligroso de las condiciones (mucho viento oeste, un día con ráfagas de casi 50 Km/h). Desechando la internación aguas adentro, nos concentramos en la pesca desde la playa del centro, de canto rodado.

Preferentemente por las noches, nos dedicamos a concurrir al llamado “pozo de los tontos”. El mismo está ubicado a exactos 20 metros al sur del paredoncito que rodea a la estatua del Pescador Deportivo, en la plazoleta de mismo nombre. Este es el punto en donde todas las noches, eran 3 o 4 las cañas valientes que desafiaban al frío y al viento del lugar. La leyenda urbana cuenta que hasta los menos iluminados salen airosos de allí. En el transcurso del texto intentaremos validar esta hipótesis mundana.

Así como siempre la mejor pesca fue el día anterior, me llegó la versión que el mismo día domingo de nuestro arribo (esa noche, muertos, no pescamos) un pescador sacó 23 pescadillas. Murphy resultó un enemigo muy poderoso, dado que entre 3 pescadores en 6 días, obtuvimos 5 pescadillas, 44 gatuzos, “robamos” un pez elefante muy lindo, 1 roncadora y 3 rayas. Desde el paredón y extendiéndose por 3 farolas, el fondo no presenta enganches. A partir de la tercera, sí los hay, habiendo perdido un par de líneas en pleno combate. En cuanto a los aparejos, un lance de 40 metros ya está en zona de pesca, por lo que no hace falta cubrir grandes distancias. Esta última premisa nos permite armar una línea de dos anzuelos (muchas veces el pique se da más arriba), con madre y brazoladas 0,60mm. las cuales son más bien largas y articuladas con un esmerillón Crane nº6. Funcionaron muy bien los que habitualmente utilizo para la pesca de muelle, Mustad 3/0 Serie 33637B. La plomada dependió de la caña empleada  y del estado de la correntada. La pesca se dio en inmediaciones y sobre la pleamar, por lo que caer 3 horas antes de la máxima ha sido lo indicado.

Nunca pudimos pescar más allá de comenzar la bajante, dado que la correntada aumentó de manera considerable y arrastró cualquier plomo que se le cruzó en el camino, independientemente de forma y gramaje. Lo más utilizado por mi fue una satélite de 130 gramos. También probé esta misma línea con rulero cebador (con caballa en aceite y, luego, con un mezcla en base de harina de pescado) sin notar diferencias significativas con la convencional; es decir, resultó un aparejo que pescó, pero no mucho más que uno estándar. La carnada por excelencia fue la anchoíta sola y mechada con algún filete de pejerrey. Para proveerse de la misma y de artículos de pesca, todo está en apariencia cerrado. Lo menciono desde la teoría, porque golpeando las manos, salen de casas laterales y del fondo los comerciantes, que amablemente “atienden a pedido” para proveernos de todo lo necesario.

Las pescas fueron realizadas por las noches, aunque el último día hicimos una matutina con excelentes resultados: gatuzos más grandes y algunas pescadillas seguidas matizaron un increíble viento de espaldas que hacía poéticos los lanzamientos.

Si bien no llenamos freezers ni cumplimos con vaticinios masacradores de gurúes de otros tiempos (u otras estaciones), nos retiramos de San Blas con un buqué a sueño cumplido y macerando revancha para un 2013 que está lejano al calendario, pero pegado a la pesca idílica que tenemos a flor de escama.  

Cabe destacar la atención recibida en las cabañas El Paraíso, cuyo titular es la única persona abocada a la docencia y práctica de la pesca deportiva que nació y nunca se fue de San Blas, conocedor como pocos de cada secreto de la bahía.

Consultas y reservas a los teléfonos: (02920) 499429 y (02920)15525053

readers comments
  1. Aleguidi on junio 24th, 2012 22:35

    Ale muy buena nota, yo tuve la suerte de ir con el viejo 2 veces, alto pesquero. Gran abrazo desde Baires, nos vemos para las vacaciones de invierno, seguro vaya a verte.- Abrazo.




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