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DOBLE JORNADA EN SALTO

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Era una calurosa mañana de enero, revisando mi correo electrónico, abrí un mail enviado por mi amigo Eduardo. Dos escuetas líneas decían que tenía confirmadas las dos lanchas que opera River Plate Anglers para los días 10 y 11 de marzo para pescar en Salto en la represa binacional, y si quería formar parte de la banda que iría a revolear señuelos de los grandes…

POR OMAR CIVALE

Más escueta pero rotunda fue mi respuesta: Qué día y a qué hora salimos…?

Así fue que el viernes 9 de marzo a las 13,30 hs., partíamos rumbo a Concordia, Eduardo, Ricardo, Rubén y yo, Egidio y Mario, por razones de trabajo, saldrían mas tarde.
Después de hacer los trámites en migraciones, recorrimos los últimos metros ya en tierras charrúas y nos dirigimos al hotel Horacio Quiroga, asentado a orillas del lago.

Una vez acomodados en las dos habitaciones, nos vestimos con shorts y ojotas, nos cubrimos con pesadas salidas de baño y nos dirigimos a disfrutar de las piletas. Al llegar, vimos que en tres mesas, un grupo de pescadores daban rienda suelta a una feliz algarabía, risas y brindis, por la exitosa pesca que habían disfrutado horas antes. Habían sacado muchos dorados y entre ellos uno, que acusó 39,5 libras, unos 19 kilos.

Decidimos comer afuera, disfrutando de la noche templada y la vista de las luces de la represa, brillando sobre las tranquilas aguas, dejando vagar nuestros pensamientos sobre la posibilidad de poder medir fuerzas con uno igual o un poquito más grande que el obtuvieron los muchachos de las mesas vecinas.

Nos sacó de nuestras cavilaciones Aníbal Nuñez, titular de River Plate Anglers. Vino a darnos la bienvenida y a contarnos como había sido la pesca del día. Algo ya habíamos escuchado y nos confirmó que había una población muy grande de dorados cazando, no es fácil sacar “el dorado” pero estaba la posibilidad de una excelente pesca de piezas de 5 a 15 kilos. Pero…, siempre hay un pero…

Cada país “turbina”, es decir abre sus compuertas y deja pasar agua, según las necesidades de consumo de energía eléctrica, obviamente eso hace que el nivel suba o baje, alterando día a día el lugar de pesca. Nos informó que de hecho, durante toda esa jornada, habían soltado agua en ambos lados, haciendo que suba un par de metros el nivel respecto de días anteriores, por lo tanto sugería usar señuelos de paletas grandes para poder alcanzar las piedras del fondo.

De los cuatro turnos de tres horas y medias de cada lancha, Eduardo había elegido los segundos y los cuartos para los dos días. Es decir, pescaríamos de 10,30 a 14 hs. y de 16 a 19,30 hs.

Una vez que dimos cuenta de un extraordinario desayuno americano, nos dirigimos al embarcadero. Las lanchas atracaron en la orilla de canto rodado y mientras desembarcaban los del primer turno, repostaban combustible, y hacían cambio de guías, subimos nosotros, nuestros equipos y las ansias enormes de poder clavar “ la vaca”, mote que tienen las hembras doradas, de mas de 20 kg.

Nuestra lancha, con Tito Cabrera como timonel y guía, se dirigió a la pared del lado argentino, una turbina estaba trabajando y había movimiento de agua. A poco de tirar nuestros señuelos Rapala Magnum “30 pies”, es decir que profundizan 9 mts., Eduardo comenzó a sacar uno tras otro, dorados de 5 a 7 kg, mientras yo intentaba una y otra vez, sin suerte. Él usaba uno de color naranja, con panza amarilla y yo un Firetiger, verde con rayas negras y panza amarilla.

Me dediqué a observar a mi amigo, estaba usando una vara 15/25 lbs., con un reel Abu 6500, modelo Rocket. Tiraba unos 20 m. e inmediatamente recogía, obviamente no llegaba a los nueve metros de profundidad, ni en broma, el señuelo no tenía suficiente recorrido como para que tome agua y baje. En mi caso era distinto, tiraba, lo dejaba derivar unos 40 o 50 m., y comenzaba a traccionarlo, el mío si bajaba y tocaba las piedras, pero no obtenía respuestas.

Decidí cambiar por un «20 pies» y ahí si, la cosa fue cambiando, tirando más cerca logré cortar la racha negativa y comencé yo también a pelear con los «cabezones». En una pelea como a 30 metros, clavé  un hermoso dorado, sacó medio cuerpo fuera del agua, cabeceó se sumergió y en un roce con una piedra, cortó la línea perdiéndose así el señuelo y varios metros de multifilamento.

Repuse de inmediato leader y señuelo y mas tarde, en una corrida de un dorado sobre un pedregal o “cachuela”, al decir uruguayo, se me metió entre dos piedras enormes y volví a cortar, perdiendo otro señuelo con más multifilamento. No era mi mañana.

El tiempo pasó volando y Tito pidiendo disculpas, puso proa a la orilla dando por terminado el turno. Al subir el camino hacia la camioneta, tomé conciencia que, además de estar muy cansado, hacía un calor terrible y el aire que estaba realmente caliente, me hacía sentir muy agobiado.

La lancha con nuestros amigos, Ricardo y Rubén, tuvo una jornada muy similar a la nuestra, muchos dorados pero no habían aparecido los grandes.

Ya en el hotel y luego de una zambullida, un almuerzo livianito regado con varias jarras de agua con hielo y rodajas de limón y unos minutos de descanso, nos aprestamos para volver al embarcadero.
Ya no había la adrenalina de la mañana, pero estábamos muy afilados y con ganas de seguir peleando con tan hermosos peces.
Se repitió el ritual de la mañana y ahora era “Chopo” Cabrera, nuestro guía y timonel, mientras que a Egidio y Mario, los guiaba Julio Cabrera.

En esta ocasión estaban soltando más agua del lado argentino y muy poca del lado uruguayo. Así que nuevamente cambió el panorama, nos dirigimos hacia allí y Eduardo arrancó con su “30 pies” naranja, yo lo imité con uno igual y comenzó un festival de piques, pero sacábamos dorados más grandes, ya tenían ocho, nueve y diez kilos de peso.

Tuve una “frenada de señuelo”, es decir, lo pararon brutalmente, clavé y comencé una pelea con un ejemplar mucho más grande, explotó el agua en superficie, se vio un lomo dorado, pegó un cabezazo y escupió el señuelo, al traerlo, vimos que partió el anclaje de acero de la panza del señuelo, donde lleva el llavero con el triple.

Gentilmente Edu me prestó un “30” igual al que tenía, de hecho llevó cuatro del mismo color, les tenía una fe ciega y no se equivocó.

Al cortarse el pique, decidimos dejar descansar ese lugar contra la pared y probamos en varios sitios sin suerte, al rato volvimos y  comencé a tirar a la correntada que producía la salida de agua y dejaba derivar el señuelo al menos 40 metros o más. Al traerlo,venía golpeando las piedras y ahí, esta vez si, se producían los ataques. Clavé en una “frenada” y tuve la suerte de pelear como a 40 metros de la lancha con un macho que acusó, luego de izarlo a bordo, 29,5 libras, unos 14 kilos. Tal era el cansancio que tenía cuando lo devolví, que “Chopo” se apiadó y nos dijo si queríamos “sombrear” un rato, nos arrimamos a la pared y vaciamos varias botellitas de agua mineral, mientras yo intentaba parar el temblor de los músculos de mis brazos.

Seguimos con la pesca, debido a que nos movimos a lugares menos profundos, cambié por una banana Alfer’s de paleta mediana y esta vez Edu, comenzó a hacer lo mismo que yo, cambió de señuelo, dejábamos derivar los mismos y al comenzar a traccionarlos, teníamos piques furiosos. La tarde fue dejando paso a la noche y volvimos al embarcadero, muy, muy cansados pero felices. Antes de llegar nos  encontramos con nuestros amigos y Egidio tenía en sus brazos un dorado de 32 libras, logramos filmarlo y fotografiarlo, captando la alegría que exultante demostraba “Yiyo”, en cada grito de júbilo. Ellos no habían logrado encontrar el pique, tuvieron una tarde muy buena pero no como la nuestra, pero por suerte fueron premiados al final.

El domingo a la mañana salieron, Ricardo y Rubén y Egido y Mario en ambas lanchas, tuvieron una pesca similar al día anterior, vieron infinidad de dorados saltando y cazando, pero no tomaban señuelos.
En el turno de la tarde salimos Edu yo con Julio Cabrera y Rubén y Ricardo salieron Con “Chopo” Cabrera.
La pesca fue similar al día anterior, usé bananas de Alfer´s de paleta grande y logramos izar a bordo muchos dorados de 8 y 10 kg., pero no tuvimos el privilegio de pelear con “la vaca”.  Será en otra oportunidad.

Parece reiterativo pero, la atención brindada por la gente de River Plate Anglers, su director Anibal Nuñez, los guías, los muchachos que asisten desde la costa, en fin, todos ellos nos hacen sentir muy cómodos y su profesionalismo es garantía de pesca en la represa de Salto. Es por eso que desde acá quiero una vez más, agradecer sus gentilezas para con todos nosotros.

Y como digo siempre: Cuidemos el río y los peces, no ensuciemos al primero y devolvamos con vida a quienes nos hacen disfrutar lo que mas nos gusta, PESCAR.

Será hasta la próxima.

readers comments
  1. Guillermo Ivan Spajic on marzo 21st, 2012 15:23

    Grande Omar, muy linda salida, te mando un abrazo.

  2. Eduardo on marzo 21st, 2012 15:43

    Muy buena tu nota Omar, y realmente refleja esos dos días de pesca maravillosos que tuvimos.

  3. Guspower on marzo 22nd, 2012 09:16

    Impecable lo suyo Profesor. Felicitaciones.

  4. Omar Civale on marzo 22nd, 2012 11:05

    Gracias a todos por sus conceptos. Uds., saben que la idea es plasmar en unas líneas, todo lo ocurrido en una salida de pesca, sea bueno o malo, para que otros amigos puedan compartir con nosotros, leyéndolas.
    Gracias tambien al dire, Víctor De Víctor por permitirme hacerlo.

  5. Leo Kutú on marzo 22nd, 2012 11:23

    Hno. de los anzuelos, Omar:
    La pesca de los «Lingotes de oro con escamas» (Dorados) brindan una felicidad que las palabras no alcanzan para describirla en toda su magnitud…pero que el alma del pescador se «encarga» de darle su justa medida.
    ¡Qué lindo que vivieron hermosas jornadas con nuestros también «Hermanos de los anzuelos, los Lingotes»!.
    Un abrazo grande y,…
    Un afectuoso sapukay.-
    http://lospasosdelpescador.blogspot.com.ar/2012_03_01_archive.html

  6. Omar Civale on marzo 22nd, 2012 16:36

    Gracias Leo. Abrazo grande.

  7. Ricardo on marzo 24th, 2012 17:09

    Los felicito por la pesca y como siempre muy buena la nota.




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