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MAXILLOSUS-MALABARICUS TOUR

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Presentamos a nuestros lectores los avatares de un excelente relevamiento de pesca de doradillos y tarariras con señuelos en las inmediaciones de Rosario.

POR OMAR CIVALE 

Uno aprende con el tiempo, que en toda salida de pesca, el pez es un accidente. Y es un accidente, porque se puede pescar mucho, o nada, puede salir el trofeo o no, y al final uno se siente satisfecho con lo que la esquiva diosa fortuna lo premia. ¿Y por qué? Porqué lo importante no es el pez, sino la salida a pescar compartida con amigos.

Comienza el disfrute desde el mismo momento de la concepción del viaje, hablamos cien veces con los que serán de la partida. Cambiamos otras tantas opiniones sobre el lugar de pesca y los elementos ideales a llevar. Luego vienen los preparativos, revisar el equipo completo por enésima vez y volver a acomodar todo nuevamente. Agregar el último señuelo que adquirimos, porque ese en particular, nos hacía falta y al acomodarlo en una caja, comprobamos que del mismo, tenemos tres o cuatro, pero la excusa es que ese color tan efectivo, no lo teníamos.

Cuando llega la hora de la partida y todos los pescadores están a bordo del, o de los vehículos y se comienzan a devorar los kilómetros que nos separan de nuestro destino, aflora la euforia y ya se empieza a disfrutar de la pesca.

Un viernes a la madrugada, Guillermo Spajic y yo salimos desde Congreso, se nos sumó Dieguito Aprigliano en Olivos y ya en la Panamericana, que la transitaríamos hasta pueblo Esther, muy cerquita de Rosario, Guille nos iba contando como había nacido este  “Maxillosus-Malabaricus Tour”, circuito de pesca que él mismo había bautizado.

A las siete de la mañana, arribamos al camping de pueblo Inés y ya estaba esperando Juan Recondo y a los pocos minutos llegó Pablo, guía y dueño de la casa de pesca “Pino Azul”. Luego de las presentaciones -no conocíamos a Juan y Pablo- nos dirigimos al embarcadero y por agua se nos unió Diego Fayos, guía de pesca de la zona y titular del emprendimiento Timbó lures y flyfishing.

A los pocos minutos de estar charlando los seis, me di cuenta que sería una jornada de pesca de disfrute total, nuestros nuevos amigos demostraban ser maravillosas personas y sobre eso no me equivoqué.

En la lancha de Pablo, abordamos Juan y yo, y en la de Diego,  lo hicieron su tocayo Diego Aprigliano y Guille. Ambas embarcaciones pusieron proa a la aventura y luego de mucho navegar y ya en la isla, metiéndose en una intricada red de canales en medio de una frondosa vegetación, llegamos a un riacho que desembocaba en una laguna inmensa, continuamos por otro curso de agua y otro más, hasta llegar a un recodo desde donde comenzaríamos la pesca, largándonos en una gareteada interminable.

Luego de varios lances sin respuesta, Pablo nos alentaba, comentando que los doradillos estaban juntos en una zona, era cuestión de sacar uno para encontrar al resto. Y así fue, uno de nosotros clavó el primero y ya los otros dos, también acusaron paradas de señuelos en un verdadero frenesí de piques y lo llamativo era, que la lancha que nos seguía  a pocos metros, no tenía un solo toque, los dorados derivaban con nosotros tomando los señuelos con mucha furia. Yo, que uso leaders de 15 cm. de largo, sufrí un corte luego que un dorado me tomara el último triple de una mojarra Alfer’s mientras otro más grande, se abalanzara desde arriba y hacia adelante, para clavarse en el primer triple, cortando el multifilamento en el momento de  cerrar las fauces. Toda esta secuencia se desarrolló en cinco segundos y a escasos 40 cm. de profundidad, solo fui un espectador de lujo, sin poder atinar a hacer algo.

Nuestros amigos, optaron por volver al punto de partida, desembarcando y cambiando equipos, se fueron en busca de las tarariras, logrando tentar a una que  atacó la ranita con anzuelos antienganches, que Guille lanzó en medio de la vegetación de un  desborde, de un cursito de agua.

Entre bromas, risas y una innumerable cantidad de doradillos de 1,5 a 3 kg., clavados, fue discurriendo la mañana e hicimos un alto, para hacerle honores a la famosa picada que llevó Dieguito Aprigliano, degustándola acompañada con galleta de campo y regada con jugos y alguna que otra cervecita helada. Un verdadero banquete.

Luego del almuerzo, emprendimos una corta caminata hasta un bañado cercano para intentar la pesca de tarariras, pero tuvimos que desistir, dado que el agua existente en la zona por una crecida de días anteriores, hizo imposible que pudiéramos seguir avanzando.

Diego Fayos buscó nuevos lugares de pesca, mientras que Pablo quiso probar en una caída de agua en un campo y luego de varios intentos sin respuestas, comenzamos a buscarlos tirando hacia todos lados. Encontramos los dorados en el veril del canal que lo teníamos a nuestras espaldas y en varias pasadas logramos clavar  una veintena más. Los guías nos habían contado que al regreso, nos tenían preparada la frutilla del postre. Desandamos el camino y ya cayendo la tarde desembocamos en el siempre poderoso Paraná, nos dirigimos a un montón de “palos”, ramas de árboles hundidos, donde pusimos broche de oro, logrando capturar el dorado más grande de la jornada y un pirá pitá.

Si bien todos usamos una batería interminables de señuelos, los mas rendidores, lejos, fueron las bananas medianas de Alfer’s, color tigerfires, atrigradas verde y amarillo.

Con los últimos rayos de luz, desembarcamos y nos despedimos de Diego, Juan y Pablo hasta la mañana siguiente, combinando encontrarnos en el puente Rosario-Victoria, para viajar hasta Diamante, donde nos esperaban Nery Graglia e Iván “Fiera Pocho”, quienes habiéndose enterado de nuestra ida a Rosario, nos invitaron a todos, a pescar en sus pagos. Esa salida será motivo de otra nota.

Quiero volver al principio, la excelente pesca que hicimos y los hermosos lugares en que estuvimos, son para recomendar, sin dudas, pero como dije, eso es sólo un accidente. Lo genial de esa salida fue conocer tipazos de primera. Pablo, conocedor del río como pocos, Diego Fayos excelente pescador y guía, y Juan, con una humildad absoluta, uno ni se imaginaba que ese muchacho tan jovial,  es un cirujano traumatólogo, ello nos brindaron su amistad total y sincera. De corazón digo, que dejé en Rosario a tres personas, que me honran con su amistad.

Una vez más agradezco a mi padre que me hizo pescador. La pesca hace que uno  enriquezca su espíritu, conociendo personas a lo largo y lo ancho de esta tierra, que comparten la misma pasión. 

Y como siempre digo, cuidemos al río y a sus peces. No ensuciemos al primero y devolvamos con vida a quienes nos brindan la satisfacción de hacer lo que más nos gusta. PESCAR. 

Será hasta la próxima.

AGRADECIMIENTOS

A Guillermo Iván Spajic por las fotos

readers comments
  1. Facundo Pujol on diciembre 15th, 2011 20:42

    Omar querido, una vez mas leo una nota tuya excelente. Ya se los dije varias veces y se lo vuelvo a repetir, felicitaciones por semejante aventura!! Creo que seguir escribiendo es decir mas obviedades… saben lo que pienso al respecto de ustedes amigos.
    Un abrazo enorme y se vienen mas fechas del Tour..

  2. PEPEPESCADOR on diciembre 15th, 2011 20:56

    Amigo, hermoso relato hermosas fotos de una pesca espectacular, me alegra mucho y me reconforta saber lo parecido que pensamos… un gran abrazo

    Tu amigo Pepe Pescador

  3. Guillermo Ivan Spajic on diciembre 16th, 2011 11:59

    Omar un lujo que nos dimos esta salida, que es la parte 1 jajjajaa. Los amigos y la pesca son un viaje de ida, la verdad un gusto haberla compartido contigo se nos venia negando pero salio y COMO!
    te mando un abrazo

  4. Omar Civale on diciembre 16th, 2011 14:37

    Gracias Pepe, muy honrado y a vos tambien Facu, agradezco tus palabras. Espero que en este año que comienza, podamos armar muchas salidas juntos.
    Abrazos a los dos.

  5. Omar Civale on diciembre 16th, 2011 15:08

    Guille querido, la familia se hereda pero los amigos se eligen. JAJAJA
    Abrazo grande.

  6. Diego Aprigliano on diciembre 16th, 2011 14:29

    Omar, hermoso relato de la primer parte de ese fin de semana. La pasamos muy bien en todo sentido. Ya repetiremos! Un Abrazo!

  7. Cristian Civale on diciembre 16th, 2011 16:04

    Primo querido! muy buena nota! me recuerda cuando yo era un «enano» y saliamos con tu viejo y el mio!! en la R4 jaja, tal cual lo contas, las charlas, anecdotas, muy bueno, un dia de estos arreglamos.
    Abrazo gigante!

  8. Ricardo on diciembre 16th, 2011 15:40

    Omar. Felicitaciones por la nota y por supuesto por la pesca. Abrazos

  9. Omar Civale on diciembre 19th, 2011 23:20

    Cristian, primo querido. Que placer encontrarte por acá. Por supuesto estan latentes en mi memoria, las imágenes de nosotros y nuestros viejos, chapaleando barro con el viejo Renault 4, para llegar a algún lugar remoto a probar suerte con los peces. Cuanta agua pasó bajo el puente!!!.
    Abrazo grande, primo.




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