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DORADOS EN SALTO

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Desde hace algún tiempo en la localidad de Salto, Uruguay, sentó sus bases la empresa River Plate Anglers, magistralmente dirigida por el Ingeniero Agrónomo Aníbal Nuñez Millán, quien brinda la posibilidad de pescar dorados en la represa binacional.

POR OMAR CIVALE

Es el sueño hecho realidad de todos los pescadores con artificiales del mundo, poder combatir con un formidable dorado al pie de las enormes paredes.

Marcelo Hurtado, quien desde Buenos Aires opera con la firma River Plate llevando pescadores para Salto, me invitó a participar de esta salida. Nuestra reserva era para  el domingo, en los dos turnos, así que el sábado al mediodía partimos David, Cristian, Marcelo y yo.

Luego de un viaje perfecto,  cayendo la tarde hicimos los trámites de aduana y pasamos al vecino país. Nos dirigimos a la casa donde íbamos a hacer base y ya nos estaba esperando Aníbal, con su cordial bonhomía, que lo caracterizó durante toda nuestra estadía, termo bajo el brazo y mate, como corresponde.

Una vez acomodados los petates y habiéndolo ametrallado a preguntas sobre la pesca, nos sorprendió la noche y fuimos a degustar unos exquisitos cabritos.

A pesar del cansancio, el sueño no podía vencer las imágenes de combates épicos imaginados una  y otra vez, que libraríamos con los dorados, al día siguiente.

La mañana se presentó despejada y sin viento, a las siete ya estábamos al pie de las lanchas listos para abordar, con la adrenalina creciendo mientras subía el sol, nuestra embarcación una Marsopa de 5 mt, potenciada con un 90 hp, se separó mansamente de la orilla y nos dirigimos hacia la represa.

El río manifestaba una buena bajante, aflorando por varios lados bancos de piedras o cachoeras, como las nombran ellos. El agua estaba bastante limpia y tranquila, lo que haría que se vieran nuestros señuelos con mayor facilidad.

Cinco minutos después de partir, Marcelo, con equipo de spinning, David con un equipo de fly y yo con equipo de bait cast, estábamos haciendo nuestros primeros tiros pegados a la pared. 

Tuve la suerte de acusar el primer pique en el primer tiro, estrenaba una caña 12/25 lbs., fast de 7 pies. Acusando la clavada, saltó un hermoso dorado que arrojó 9 kg. en la balanza, al segundo salto, se  partió la caña a unos treinta y cinco cm., de la punta y terminé trabajándolo con lo que quedaba de ella, pudiendo arrimarlo entre las palabras de aliento del guía y mis compañeros y los sordos epítetos que profería retumbaban en toda la represa.

Ese fue el comienzo de un festival de dorados, que se prolongó por las tres horas y media que duró el turno. En esa mañana, se contabilizaron y etiquetaron alrededor de 40 ejemplares, con pesos que oscilaron entre los 5 y los 12 kg., habiendo perdido los tres, otros tantos piques o más.

Los más grandes no aparecieron, signo evidente que la freza está en todo su apogeo, dado que los buscamos en todo instante, en todo lugar y sin parar y no pudimos dar con ninguno. Nos enteramos luego que al día siguiente de nuestra pesca, dos mosqueros lograron clavar cuatro dorados de 18, 16, 15.5 y 14 kg. El río siguió bajando y se había aclarado aún más el agua.

La técnica que empleábamos era simple, con la embarcación «aguantada» por el motor en la corriente, lanzábamos hacia las piedras haciendo que nuestros señuelos pasen entre las mismas para tentar a los dorados que entre ellas se escondían.

No hace falta decir que tuvimos varios señuelos desaparecidos por el roce del multifilamento contra las piedras, pero ese es el precio que hay que pagar para hacer esa pesca.

Particularmente, yo la viví a full, dado que tuve que usar casi desde el  arranque, un equipo médium fast de 10/17 lbs., para doradillos más chicos, habérmelas visto con acorazados de 6, 8 y 10 kg., a  los cuales no podía doblegar por falta de potencia, hizo que mis nervios parecieran cuerdas de violín y necesitara mucho más tiempo para arrimarlos, pero… cómo lo disfruté!!!

El tiempo pasó volando y casi con un motín a bordo, Sebastían, nuestro risueño guía, puso fin a esa  fiesta.

Lejos de apenarnos, bajamos rápidamente de la embarcación y nos dirigimos a nuestra cabaña donde nos esperaba Cristian, cambiamos de equipos, cañas livianitas, gomitas anti enganches, nos subimos al auto y junto con Aníbal y Sebastián nos fuimos a unas cavas, a pescar tarariras.

Hay millones, pero aún están aletargadas, seguían los engaños, los tomaban pero no los acomodaban en sus bocas, así que cada cañazo era un pique fallido.

Pescando, no notamos que nuestros anfitriones no estaban, volvieron para Salto, a buscar sándwiches y bebidas y regresaron con nuestros almuerzos. La verdad, una atención de primera.

A las tres de la tarde estuvimos otra vez al pie de la lancha pero ahora era Cristian, el que abordaría con nosotros, usando un equipo de bait cast.

Por su parte David, quien se quedó en tierra, fue llevado por el coordinador a un riacho de aguas transparentes, con un lecho de piedras y una profundidad de escasos 50 cm. donde se divirtió como un niño pescando tarariras y doradillos, metido en el agua cristalina hasta las rodillas y tirando a pez visto, dado que observaban los cardúmenes de sabalitos comiendo entre las piedras, los doradillos cazando y las tarariras escondidas entre la vegetación de la orilla.

Esta vez en la represa, el panorama había variado, soltaban un poco de agua y las afloraciones de piedras, apenas se veían, aunque eso no fue impedimento para seguir pescando igual, o mejor que a la mañana.

Pero la suerte, que es mujer y veleidosa, esta vez se ensañó un poquito más conmigo. Usando un equipo más pequeño, como conté y teniendo multifilamento grueso, el reel tenía poca capacidad de carga. En un lance largo hacia unas piedras y dejando derivar el señuelo un poco más, para pasar entre ellas, me tomó un dorado grande que salió disparado hacia adelante, ayudado por el mayor caudal, sin potencia de caña no pude pararlo, me sacó la carga que quedaba y me explotó el multi de 80, a ras de la bobina vacía, el estallido como un latigazo, sorprendió al resto, los otros dos pescadores tenían un dorado cada uno y Sebastián estaba liberándolos.

La tarde nos regaló, sino la misma cantidad de dorados, algunos más que a la mañana. El sol iba cayendo y con los últimos rayos, Marcelo fue premiado con el más grande, un hermoso macho de 12 kg., que tomando un Rapala Magnum 16, le brindó una batalla hermosa, saltando fuera de un agua mansa y tranquila. Un broche de oro para ese espectáculo mágico. Pescar dorados en la represa de Salto.

Párrafo  aparte para el mánager de este emprendimiento y su grupo, la atención es magnífica, siempre atentos al menor detalle, solícitos hasta el último minuto. La heladera de la embarcación, cargada de bebidas,  realmente, un servicio de primera.

Cabe acotar que para los amantes de las tarariras, también se pueden armar salidas para practicar esta pesca. En nuestra próxima vuelta a Salto, aparte de la pesca de dorados, vamos a regalarnos una jornada completa de pesca, de Hoplias malabaricus y lacerdae, conocidas  como azules, o tornasoles, que también están.

EQUIPOS UTILIZADOS

Mosca: Caña St. Croix #8, reel Sage 1680 y línea de flote nº8 con polilider.

Bait cast: Caña de 12/25 lbs, fast, de 7” y  reel Shimano Cruxis cargado con multifilamento Wiplash de 80 lbs.

Caña Exeller de Daiwa, 10/17 medium fast, de 6,6 pies, reel Shimano Curado 201 e7, cargado con mismo multifilamento.

Caña Surfish 30 lbs de 6”, reel Shimano Cardiff 201ª, cargado con multifilamento Wiplash de 60 lbs.

Caña Fenwick Eagle GT 10 de 25 lbs, 7”, reel Lubina Black Widow de Marine Sport, cargado con multifilamento Power Pro de 65 lbs.

Spinning: Caña Fenwick HMGde 8/20 lbs, de 7 “, reel Penn Sargus 3000 cargado con multifilamento Power Pro de 65 lbs. 

Señuelos usados: Bananas y mojarras grandes  Alfer’s, con paletas medianas, Rapala 18 magnum con paleta de acero, Rapala 30 pies, Rapala 16 Magnum, Storm Depthunder 15, lipless grandes  y algunos señuelos más.

Amigos, como siempre digo: Cuidemos al río y sus peces. No ensuciemos al primero y devolvamos con vida a quienes nos brindan el placer de hacer lo que más nos gusta, PESCAR.

Será hasta la próxima

EN ARGENTINA POR CONSULTAS Y RESERVAS:

Marcelo Hurtado – Coordinador

Tel:  5411- 4642-0251

Cel:  156-731-3145

E-mail: [email protected]

readers comments
  1. Omar Civale on octubre 3rd, 2011 10:24

    Excelente Víctor, como siempre. Muy bien compaginada e ilustrada.
    Abrazo fuerte!!!

  2. Ricardo Judkowski on octubre 3rd, 2011 16:57

    Muy buena la nota y felicitaciones por la pesca

  3. Raul Díaz on octubre 3rd, 2011 21:59

    Excelente muchachos!!!!!! Los felicito por la jornada !!

  4. CRISTIAN on octubre 7th, 2011 09:45

    MUY BUENAS FOTOS LOS FELICITO COMPAÑEROS ABRAZOS GRANDE




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