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Mes de diciembre – JUAN PABLO GOZIO

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Emprendedor, didáctico y muy claro en sus conceptos (y en su vida), Juan Pablo Gozio descuella en un ámbito complejo como lo es el de la pesca deportiva. Pescadores los invita a conocerlo mejor.

PeR: Nos gustaría conocerte de manera un poco más cercana. Contanos algo más sobre vos. 


JPG: Tengo 41 años, nací el 5 de noviembre de 1970, escorpiano para los creyentes del horóscopo, hace 13 años me casé con Esmeralda con quien tenemos a Bautista de un añito. 
Me recibí de Licenciado en Administración en la UBA, carrera que demoró algo más de la cuenta por coincidir con mi enfermedad por la pesca con mosca.  Hice un MBA en el IAE (Universidad Austral) y durante 15 años trabajé en empresas de Petróleo y Gas, retirándome en 2009 de Petrobras para crear TECH TACKLE junto con tres amigos: Alex Kohner, Martín Kohner y Pablo González. 
En la actualidad divido mi tiempo laboral entre TECH y Emerald Resources, una empresa que creamos con un socio para desarrollar negocios en la industria de petróleo y gas.

PeR: Cuándo comenzó tu relación con la pesca?
JPG: A mi papá, Juan Carlos, le gustaba la pesca y me transmitió esa pasión.  Desde bebé, mis padres me llevaban a todos lados.  Cazar, pescar y acampar eran actividades comunes en mi familia y yo las viví desde muy pequeño.  También íbamos a Mar del Plata dónde me fui metiendo en la pesca de mar, que no practico tanto hoy día.  Los fines de semana eran bastante inciertos.  Salíamos un viernes a la noche y de una cacería por Sierra de la Ventana, terminábamos en la fiesta del ternero en Ayacucho o pescando en Necochea.  Era lindo eso.  Cuando yo era muy chiquito en mi familia se salía mucho a la intemperie con excusas de pesca y, menos, caza menor.
Un hito que recuerdo fue a los tres años. Allá por 1973 papá empezaba a pescar con mosca, había tomado unas lecciones con los popes de la AAPM de aquella época (era común ir a Palermo y recibir consejos del Bebe Anchorena o Donovan).  Papa se las arreglaba para tirar aquellas viejas “colas de ratón” con una caña amarilla de fibra de vidrio cuya rigidez era la de una manguera… de bombero!  Ese año fuimos de vacaciones a la cordillera (al sur, cómo se decía en casa) en carpa. El programa era pasar el día en un lago o río y, cuándo fuera posible, papá se escapaba a pescar. Yo lo observaba y, como todo niño, deseaba imitarlo.  Tanto insistí que con una antena vieja papá ató un nylon de igual largo y me la dio para que “pesque” con él.  Me pasé horas imitando sus casts, esperando por mi primer pez, sin tener conciencia, aún, de la necesidad de un anzuelo para tener éxito!
A los 7 años mi viejo me asoció a la Asociación Argentina de Pesca, siendo su Anexo Chavarri el destino obligado de los fines de semana para un asado sabatino o dominguero, o ambos…  Ahí empecé a pescar más seguido diferentes técnicas y especies.  Participé en concursos de pesca pero dejó de divertirme cuándo descubrí la pesca con señuelos en 1980. 

Era una tarde cálida de noviembre de 1980, en un promisorio lugar de la Laguna Vittel.  Dos matrimonios amigos de mis padres, muy pescadores, ya estaban en el lugar y tenían una riestra de tarariras enormes (en esa época la pesca y devolución era más rara). Con mis 10 años, había pescado muchos peces de mar y río, pero eso me sorprendió.  Papá era igual de novel que yo, pero se las arregló para enseñarme esto de tirar y recoger. Recuerdo que teníamos dos señuelos, un caimán de los usados para trolling en el sur y un Hula Popper original de madera color frog. Había una sola caña de spinning así que papá tenía que usar la caña de mosca con el reel de spinning… Un cachivache propio de la necesidad!  Papá se disponía a explicarme la técnica, arma la caña de spinning con el caimán (lomo rojo, panza blanca y tres triples, dos colgaban de un balancín en la panza). Mientras hacía la acción de pesca me decía: “tenés que tirar, cuando cae el señuelo, empezá a recoger, no lo dejes quieto, ok?”  Durante la acción práctica que ilustraba el corto relato, una tararira gigante (agrandada por el tiempo y mi ansiedad) se tiró con fuerza al caimán. Ninguno de los dos podía creerlo, primer tiro y papá sacó un taruchón increíble… en la misma etapa de capacitación!  Le saqué la caña de la mano al grito de: “dame, ya entendí, ya entendí!!” Ese día saqué unas cuántas y quedé terminantemente enamorado de la tararira y la pesca con señuelos. Cuándo me distraía un poco, iba a jugar con la riestra de tarariras vivas que tenían los amigos en el agua, enhebradas por boca y agallas con una soga. Tanto las molesté que cortaron la soga y escaparon… Casi me asesinan, pero fue un primer acto de conservacionismo inconsciente!

PeR: Cuál ha sido tu participación en la dirigencia?


JPG: Siempre he tenido vocación política y de participar en organizaciones sin fines de lucro. A los 17 años era un revolucionario del Colegio Carlos Pellegrini, dónde armamos una agrupación política estudiantil que le ganó elecciones a Franja Morada. Luego participé durante muchos años en una parroquia, coordinando grupos juveniles y organizando retiros espirituales. En 1990, mi amigo Pepe Cagliolo (con quien pescaba con señuelos en la AAP), me llevó a la Asociación Argentina de Pesca con Mosca. Era todo mágico en aquel momento de aprendizaje, yo pescaba con mosca desde 1985 pero cuándo conocí los excelentes pescadores que asistían a la AAPM, quedé loco. No me perdía una sola actividad del “club” y llevaba un cuadernito de apuntes con la rigurosidad de estudiante universitario! Luego participé en la Comisión Directiva y fui Presidente en 2001/2 y Secretario en el período siguiente. 
Hará unos 12 años, retomé la pasión por los señuelos que había dejado momentáneamente a mano de las plumas mosqueras y decidí transmitirla.  Estaba convencido en revalorar la pesca con señuelos que estaba muy herida a mano de algunos mosqueros sectarios. En aquellos años se hablaba poco de señuelos, en las revistas ni aparecían y era ocasional su mención en una nota.  Néstor Saavedra, un gran periodista de nuestro medio, me invitó a escribir y así lo hice, comenzando la primera nota con un homenaje a Roberto Zapico Antuña, un pionero de la actividad. En 2009 reunimos un grupo de señueleros con ganas de armar una asociación y trabajamos duro todo el año. En octubre de ese mismo año realizamos un acto fundacional y creamos la Asociación Argentina de Pesca con Señuelos con casi 80 socios. Creo que este nacimiento fue un hito importante en la pesca de nuestro país. Fui el primer Presidente de la AAPS, cargo que ocupé hasta hace unos meses para poder dedicar más tiempo a mi (otro) hijo Bautista. Hoy día la AAPS sigue creciendo con numerosas actividades para los señueleros.
Hoy día participo de ambas asociaciones (AAPS y AAPM) pero sin responsabilidad Directiva, disfrutando de los amigos y actividades de ambas Asociaciones que amo profundamente.

PeR: En los últimos años te has configurado como un referente de la calidad en equipos de pesca siendo la cara visible de Tech Tackle, cuál es tu reflexión acerca del pescador que evoluciona a través del conocimiento y del perfeccionamiento de sus técnicas y equipamiento?


JPG: Desde su nacimiento quise hacer algo distinto con TECH. En nuestro mercado no había equipamiento de calidad, ni siquiera de marcas que estaban presentes pero con productos de rango medio bajo. Me sorprendía que nadie se animara a traer productos de alta gama o a diseñar y fabricar productos especialmente diseñados para nuestras aguas.  Así que aprovechando esa brecha, en febrero de 2009 me lancé a diseñar profesionalmente cañas y viajé a China para encontrar fabricantes que pudieran hacerlo con nuestros parámetros de diseño. Casi dos años después logramos la calidad esperada en nuestras ya famosas cañas de bait casting y spinning Tomahawk y Scorpion. En estos dos años de TECH, hemos diseñado más de 150 modelos de cañas con la misma dedicación y profesionalismo, para todos los niveles de precio. También seleccionamos productos de marcas reconocidas mundialmente como las cañas St.Croix, reels Quantum, anteojos Flying Fisherman, y numerosas marcas de señuelos, que completan nuestro portfolio de soluciones integrales y adaptadas al pescador argentino.
Con relación a la evolución de un pescador, creo que es una decisión personal y se define en función de lo que divierte a cada uno. Hay pescadores que se divierten pescando en verano, ocasionalmente, turísticamente, podríamos decir.  Otros son profesionales que nunca paran de aprender y adquirir nuevas técnicas a su arsenal. Todos encuentran en la pesca una actividad divertida, para compartir con amigos y familia.  Eso está bien.
En cualquiera de los casos, creo en la capacitación para la elección del equipo. Aunque uno vaya a pescar a un muelle de la Costa dos veces al año, debemos enseñarle que tipo de equipo es el mejor y explicarle como usarlo para que se entusiasme con la pesca, para que la experiencia sea felíz.
En el caso de productos de altísima calidad, la necesidad de explicación es mucho mayor, el pescador tiene que poder distinguir la diferencia.  Si yo me subo al auto de Schumacher, no podré andar a más de 120 km/h, como consecuencia, no puedo percibir la diferencia entre ese auto y otro de menor potencia. Lo mismo sucede con el equipo de pesca, un pescador rústico no puede notar las enormes diferencias que hay entre una caña económica y una de precio alto. La capacidad de distinguir es señal de conocimiento, de experiencia. Schumacher arriba de su Ferrari hace desastres en Mónaco, y es un gusto verlo correr. Un gran pescador con una caña buena es igual de eficiente.
Por eso le doy tanta importancia a dar charlas y clínicas por todo el país. Es clave que los pescadores se formen, entiendan la lógica de funcionamiento y construcción de los equipos que usan para ser mejores pescadores. En 2011 hicimos más de 10 clínicas, desde Santiago del Estero hasta Neuquén, con más de 500 personas que asistieron a perfeccionar su técnica de pesca.
Cada cual decide dónde para de aprender, pero tiene que tener en cuenta que, como decía aquel golfista: “Cuánto más practico, más suerte tengo”.

PeR: Qué esperás de los pescadores?


JPG: Como decía en la pregunta anterior, la pesca es un deporte/hobby y tiene que ser divertida para el pescador. Los pescadores son personas y cada cual se relaciona con la pesca en su modo personal. Sin embargo creo que para definir la pesca deportiva, requiere que nos comportemos dentro de una etiqueta, un umbral mínimo que, en mi opinión tiene dos bases fundamentales: la conservación de los peces y de los ambientes para la pesca, y el respeto a los colegas pescadores.
Cuando uno ama algo, desea seguir experimentándolo todo el tiempo posible, la pesca con muerte fuera de los reglamentos o descuidar y contaminar ambientes van en contra de esa visión de largo plazo. 
El otro límite de nuestro deporte tiene que ver con el respeto a los otros pescadores. En tantos años he visto muchos pescadores que, en el fervor de la pesca, dejan de lado normas mínimas de respeto.
Hay una frase que me gusta mucho de Alejandro Dolina que se aplica a la pesca: “Las aventuras verdaderamente grandes son aquellas que mejoran el alma de quien las vive”. Sin dudas la pesca practicada con un ojo en la tradición, en forma conservacionista y mirando al futuro, aplicando los reglamentos, educando a nuevos pescadores y respetándolos es la aventura más grande que un fanático de la pesca puede vivir.  Diversión, educación, conservación y respeto son las bases de nuestro deporte.

PeR: Alguna anécdota preferida…


JPG: Es difícil elegir una en casi 40 años de pescador, aunque el ataque sorpresivo de la tararira a mi viejo mientras me explicaba la técnica me gusta mucho. 
Recuerdo otra con mi amigo Hernán Denies, compañero de pesca desde los primeros años.  Íbamos mucho a la AAP, anexo Chavarri. Era mediados de abril y teníamos muy definidas las temporadas, empezaba el peje. Llevamos nuestras telescópicas y la cajita de pesca (en aquella época, la única para todas las temporadas y especies) con algunas líneas de flote, fondo, boga, señuelos, etc.  Peje no había ni uno en todo el río, pero nosotros recorrimos todo el muelle, llegando hasta el puente dónde cae el agua de la usina Central Puerto, la conocida “olla” o “agua caliente”. Llegamos ahí y había una cantidad de locos pescando con señuelos, revoleando unos chafalotes de hasta un metro. Nos pusimos locos, y nosotros con cañas de pejerrey!!  No tardamos un segundo en poner el señuelo más parecido a los que estaban usando en cada caña y a buscar un chafa!  Nos insultaban en arameo, todos con cañas ultralight, delicados y tirando prolijito, mientras nosotros cruzábamos a todos y molestábamos con nuestras cañas de 4 metros. Al final del día pudimos sacar un chafa cada uno y nunca más volvimos a armar una caña de pejerrey!
Después de eso nos fanatizamos todos los fines de semana, muchas veces sin dormir y volviendo del boliche, tomábamos dos colectivos para llegar a la zona de los areneros y llegar de noche a la zona de pesca para aprovechar el amanecer. Grandes recuerdos aquellos, irrepetibles por lo peligrosa que se ha puesto la zona.  En aquella época solo temíamos a alguna jauría de perros salvajes que nos corría amenazante mientras blandíamos piedras en forma defensiva.
Otra divertida fue en algún año de principios de los ochenta. Con Hernán íbamos muy seguido a los lagos de Palermo a pescar con tarariras con señuelos. Un día a la tardecita, estábamos en el lago del Rosedal, en un sector grande dónde todo el día había habido niños tirando pan a los patos. Tarariras no habíamos sacado ni una. Casi de noche, los panes flotantes se empezaron a mover como si algo los estuviera comiendo.  Eran tremendas viejas del agua. Luego de intentar pescarlas con carnada de pan recurrimos a medidas más extremas. Con las cañas de spinning armadas y apoyadas en el pasto con el pick up abierto, reemplazamos el señuelo por un soberbio anzuelo corvinero.  La operatoria era fácil, luego de un corto acecho, poníamos con la mano el anzuelo en la boca de la vieja y disfrutábamos peleando pescados grandes. Sacamos muchas así y nos divertimos como locos. Nuestra preocupación era que nos creyeran la que considerábamos una hazaña así que empacamos la más grande en una bolsa de naranjas y la llevamos para “mostrar”.  Nosotros lo hicimos con 10 o 12 años, me da pena cuándo veo pescadores grandes que siguen esa línea de razonamiento… Las viejas son duras de morir, muy duras…  Viajamos en el colectivo, tratando de cubrir el cuerpo del delito, cosa que era muy difícil porque de tanto en tanto, la vieja pegaba unos coletazos que despertaban aleatoriamente temor, asco repulsión y diversión en el resto del pasaje. Una hora después tocábamos el timbre en lo de mi amigo y con la idea de sorprender a su madre (y evitar una paliza por la tardanza), entramos blandiendo la vieja en la bolsa de naranjas.  La pobre madre de Hernán casi se desmaya, y estuvo al borde de un infarto cuándo pusimos la vieja de unos 2 kgs en la bacha de la cocina, que cuando se sintió en dos gotas de agua empezó a coletear nuevamente en forma alocada. Esa cocina era un pandemonio, con la vieja coleteando, la mamá de Hernán retándonos y nosotros explicando nuestra “hazaña”.  Nunca más matamos ningún pez con objetivos fanfarrones, para eso les sacamos fotos!

PeR: Un deseo personal?
JPG: Que a mi hijo Bautista le guste la pesca y podamos compartir este hermoso hobby, como lo hice yo con mi viejo.

readers comments
  1. Nachito on diciembre 1st, 2011 22:36

    Muy linda la entrevista a JPG. En serio, un groso que tenemos en la pesca!

  2. Facundo Pujol on diciembre 4th, 2011 00:38

    Un referente del que se aprende día a día! Un grande.

  3. LUIS ALBERTO (PIPO) on febrero 27th, 2012 16:26

    MUY BUENA LA ENTREVISTA, OJALÁ LA GENTE TOME CONCIENCIA, JUAN PABLO, MIS FELICITACIONES!!!!!

  4. Darío Medina on febrero 27th, 2012 22:00

    Muy buena nota, una persona que admiro como pescador deportivo y conservacionista, Juan Pablo, un grande de la pesca deportiva…




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