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EL CHAMBÓN DEL OESTE

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Por Víctor De Víctor


Dale Cacho, acompañame, estoy sin auto!

Dejate de joder, si nunca tuve una caña en la mano!, pronunció el dueño de los asados, un lord de la parrilla cuando los amigos se reúnen los viernes…

Hay asado?

Y… en una de esas!

Dale, entonces voy!

El sábado muy temprano, Lautaro preparó todo para ir a San Nicolás. Se le había caído “la gamba” y ya tenía todo pago, así que invitó a Cacho para que lo llevara y que pesque su primer dorado. Cacho, cero pesca. Lautaro, un verdadero fanático.
Recorriendo los 230 km. que separan Haedo de San Nicolás, Lautaro le quemó la cabeza a su amigo…

Vamos a pescar seguro, contraté al mejor guía!

Andaaaa, déjame de joder “Laucha”, aunque contrates a Jacques Cousteau no voy a pescar nada, voy para hacerte la gamba. Además, una vez te escuché decir que todos estos tipos son iguales, unos fanfarrones, que se creen el mejor.

Pero este es el mejor de verdad, vas a ver.

A ver, por qué es el mejor? Qué hace, llama a los pescados con una flauta?

No, el tipo la tiene reclara, conoce el río como pocos.

Dejate de joder… si la pesca es suerte!

Te digo que es así, vas a ver como sabe y hasta a vos te va a hacer pescar!

“Laucha”, no me rompas más, así agrandás a la gente vos, no me lo vuelvas a decir porque te bajo en la Panamericana!

Los esperaba en San Nicolás Matías Jalil, los recibió con mates y facturas. Embarcaron en la “Eto” y pusieron rumbo al Paraná.

Éste es el mejor?, dejá de joder! Si empilcha como un dandy, parece un esquiador mas que un guía de pesca!

Lautaro quería que su amigo pesque. Por el hecho en sí, y además para cerrarle la boca ante tanto escepticismo y negatividad. Para eso, le prestó un equipo de jerarquía. Un reel Shimano de esos que no están enfermos, de los más caros, y una caña Tech Tomahawk. Colocó un señuelo bien atractivo y rápidamente, en pocos pasos, le explicó como lanzar.

Esto me das para pescar? , no le dicen el tigre del río?… mirá que livianita la caña, y el reel, ni tanza tiene, qué es este hilo?, con que lo cargaste?… si agarro uno me va a romper todo en pedazos!

Callate Cacho, cerrá el pico que pescás con galera y bastón, entre todo tenés más de dos lucas en equipo… ah, y ese “hilo” es multifilamento de 40 libras.

Matías miró a Lautaro y por lo bajo le dijo… “Qué me trajiste…?”

En la segunda pasada un doradillo de un poco más de un kilo tomó el señuelo de Cacho. Clavá! Le gritaron varias veces. Lo hizo bien… clavó con firmeza varias veces y lo arrimó a la lancha, fotos y una sonrisa apareció en el rostro del descreído nuevo pescador.

Este tipo sabe donde están estos bichos o lo pinché de casualidad?

Dale Cacho, callate y pescá.

En los próximos minutos capturaron dos dorados más, uno el guía y otro Lautaro, ambos cercanos a los 3 kilos.
El ignoto miraba absorto los destellos de oro y gotas que se producían en la superficie, pero no alcanzaba a dimensionar la emoción que esto producía en los pescadores.

Ahora van a ver cuantos pares son tres botas, dijo Cacho.

Dirigió la caña hacia atrás, indicó donde iría a colocar su señuelo y lanzó. Señuelo, caña y reel, en ese orden… Todo al agua. Los tres tenían el rostro desfigurado por lo acontecido.

Era un “Curado” susurró Lautaro…

No se puede ir a buscar? dijo Cacho con cierto desparpajo y obviamente, con desconocimiento.

Está en el fondo del Paraná, observó Matías.

Y es muy profundo?

9 o 10 metros, sentenció el guía…

Lautaro estaba pálido y resignado a la pérdida de uno de sus mejores equipos. Cacho no sabía para donde mirar. “Te lo garpo” le decía… sabiendo que esto, nunca iba a ocurrir…

El aire se cortaba con una navaja. No había lugar para un cometario más. El fin de semana estaba arruinado.

No todo está perdido, dijo Jalil, déjenme probar algo. Puso un plomo de 90 g. y una brazoladita con un anzuelo triple atado en el extremo. Una y otra vez arrojaba el artilugio al agua, tocaba fondo y recogía bien despacio… y nada. Era una lotería, un casi-imposible.

A la sordina Cacho le dijo a su amigo… me vas a decir que este vendehumo va a sacar la caña del fondo del río?… no me hagas reir!!!

No se como hablás de risa Cacho, me cagaste el día!

A partir de ese instante, el mutismo gobernó la escena.

Matías seguía en su intentona frustrada, 10, 15, 20 minutos y nada. Hasta que en un momento dijo: “Laucha”, rezá que viene pesada y veo globitos. En ese instante se les iluminó la cara con la esperanza de ver emerger el equipo.
Los últimos metros de multi parecían interminables, cuando de pronto del espejo de agua brotó el mango de goma-eva negra. Abrazos, gritos y alegría a bordo. Lautaro recuperó su equipo y también la calma.

Cacho, le dio un abrazo a su amigo, que ya respiraba aliviado, luego le tendió la mano al guía y le dijo sin tapujos: Flaco… sos el mejor...

 

Pesca en letras es una Sección en la cual compartiremos relatos, ensayos y cuentos realizados por lectores e integrantes del equipo de Pescadores en la Red. Lo invitamos a leer los escritos, y a participar. Si desea enviarnos algún trabajo, puede hacerlo vía mail a [email protected]
readers comments
  1. Hector Deibe on septiembre 25th, 2012 19:45

    Muy bueno te felicito, no conozco a Matías, un saludo y ojalá algún día pueda pescar o compartir una salida,
    un abrazo amigo.

  2. Heraldo on septiembre 25th, 2012 22:53

    Una historia más para el recuerdo. A ver cuando escribís un libro Matías!

  3. Soloestavez on septiembre 26th, 2012 10:40

    Muy buenaa!

  4. Francisco Poggi on septiembre 27th, 2012 00:49

    Seguis demostrando q sos el mejor de la zona y me animo a decir de los mejores de los mejores… en el top five! Jalil groso total, y se olvidaron aclarar lo buena persona y el trato q tiene hacia el q va a pescar, de 10 es poco!!
    Abrazo de caña filosa!!

  5. Víctor De Víctor on junio 30th, 2013 21:13

    Más allá de los «decoros» para darle gracia al cuento, las situaciones creadas a tal efecto, y los personajes ficticios, la historia es… verdadera!!!!!




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