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ME IMPORTÓ UN CORNO!

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Disfrutar de unos días de vacaciones invernales siempre viene bien, pero como buen pescador, el descanso va acompañado de un par de cañas en el baúl del auto y los elementos necesarios para al menos, intentar alguna pesca local…

POR EL LIC. VÍCTOR DE VÍCTOR

Llegamos a Mar del Plata con buen clima. Nuestros amigos locales nos manifestaron que la pesca del pejerrey no estaba buena, dado que venían «arrastrando» diez días de mucho frío, lluvias y hasta algunas tormentas. Luego del protocolo marplatense, que incluye el paseo por «la San Martín» y lógicamente la degustación de mariscos, empecé a buscar el resquicio para pescar. Lo esperado en julio, es la pesca del pejerrey corno; dadas las circunstancias climáticas, había que olvidarse de esta especie, al menos en este viaje.

El viernes la jornada se presentó espectacular. Soleada, casi sin nubes y con una suave brisa del oeste. El mar estaba «planchado» y el frío no se hacía sentir. Así que esperé que comience la creciente y me dirigí al Club de Pescadores de Mar del Plata.

Averiguando, me informé que la pesca estaba muy pobre, «pocos y muy chicos», pero, como decía un sabio pescador que conocí, el Sr. Andrés Weiss, hay que intentar pescar lo que hay, no lo que no hay. Por lo tanto, afiné los equipos, achiqué anzuelos y carnadas, y a pescar!

Preparé a tal efecto una línea de pulso conformada por un pilotín, tres rotores de doble giro y una plomada de 10 gramos. Como mencioné en el párrafo anterior, anzuelos chicos, y como carnada, trocitos de camarón fresco.

Pesqué sólo un par de horas, y tardé un buen rato hasta que «le agarré la mano», como siempre, soportando las miradas que socarronas me sugerían «¿qué es esa línea?… acá se usa otra cosa!»

Una vez que entendí como estaban comiendo estos pequeños y ágiles pejerreyes, uno tras otro subió prendido de los anzuelos ante las ahora atónitas miradas de los pescadores presentes que apenas habían clavado uno o dos pejerreycitos, mientras se entretenían elaborando variadas hipótesis sobre la ausencia de la pesca.

En el lapso de una hora y media obtuve 15 de estos pequeños pejerreyes, y en esta ocasión, absolutamente todas las capturas fueron devueltas a su medio.

Dadas las condiciones, tarea cumplida!, pudimos «despuntar el vicio» en Mar del Plata. La pesca es así, esta vez, cero al pejerrey corno, pero, estando en esta hermosa ciudad, y descansando… me importó un ídem.

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