SAN PEDRO, PARA RECOMENDAR thumbnail

SAN PEDRO, PARA RECOMENDAR

  ·   Ir a comentarios

Hablamos con el guía Oscar Marelli el día lunes 12 para ver como estaba para cerrar la temporada de especies de verano en San Pedro y nos dijo: “Hay doradillos para hacer dulce! Van desde 500 g. hasta 3 o 4 kilos. Quizás con suerte pegues alguno más grandecito, pero no te lo puedo asegurar”

POR FEDERICO ROYO

 

Ese mismo día hable con 3 amigos y organizamos salir el jueves a la tarde para un campito amigo en la zona, comer un rico asado y a la mañana siguiente ir a encontrarnos con el guía a las 8 menos cuarto de la mañana en el Club de Pescadores de San Pedro.

Desde el martes hasta el jueves inclusive tuvimos un clima de lluvia y frío en la zona que casi arruinan nuestra salida, pero por suerte el día viernes 16 cuando nos levantamos estaba ya amaneciendo sin nubes y pintaba una jornada a puro sol pero sin frío ni calor.

Llegamos al club y Oscar nos estaba esperando en su Trucker con el motor en marcha y haciendo orden para una jornada de pesca inolvidable para un grupo de 4 pescadores novatos.

Luego de los saludos pertinentes y la subida de las cosas a la embarcación partimos por el Paraná. A unos 10 o 15 minutos de navegación mientras charlábamos y tomábamos unos amargos el guía encaró la costa hacia una corredera pronunciada que se formaba en un campito inundado donde se veía que algunos especimenes rubios andaban cazando.

Frenamos la lancha, nos atamos a un árbol y todos, incluyendo Oscar empezamos a probar artificiales de media agua.

Al principio todo era silencio y excitación ya que se los veía saltar o cazar pero todavía no pinchábamos nada… de pronto un estallido en el agua y uno de mis amigos enganchó un doradillo de un kilo que si bien no era pesado, era espectacular verlo pelear y saltar. Nos preparábamos para una jornada inolvidable!

Así seguimos durante un rato, pero no era un pique constante, entonces el guía, conocedor de la zona desde hace años nos dijo: “Me parece que la cosa está con carnada” inmediatamente dos de nosotros pusimos una boya y encarnamos con unas postas de pira pitá que habían salido también con artificiales.

Cómo explicarles…? empezó una fiesta que parecía no terminar! La boya caía y no tardaba mas de 15 segundos y se hundía con una violencia que pocas veces vi.! Todos doradillos de entre 600 o 700 g. hasta 2 kilos, muy luchadores, muy entretenido pero en una zona donde el enganche (habría unos 20 cm. de agua) a veces hacía engorrosa la pesca.

Decidimos movernos cerca de las 11.30 y mientras íbamos despacito probando por la costa con artificiales llegamos a un lugar soñado… una especie de espejo con un juncal atrás donde se formaban correderas por todos lados y se veía dorados de varios tamaño cazando.

Otra vez probamos con artificiales y nada, solamente algunos ataques de pira pitá que volvieron a servir de carnada.

Los 4 pusimos boyas y fue como una especie de pesca con boya-señuelo, ya que la forma era la siguiente:

Encarnábamos y descubrimos un sector de la corredera donde caía e inmediatamente el pique era violento! No más de 5 segundos mientras la boya era arrastrada fuera de la corriente y si no picaba o perdía la clavada debía recoger y volver a intentar ponerla en ese sector del agua.

Así estuvimos alrededor de 2 o 3 horas divirtiéndonos como chicos, peleándonos por tirar y ver quien lo atacaban mas rápido, quien traía la pieza más grande o quien hacía el mejor lanzamiento.

Durante ese tiempo habremos pescado fácil 75 doradillos entre los 4 pescadores más algunos que sacó el guía divirtiéndose con nosotros.

Luego, después de almorzar tranquilos, decidimos movernos a ver si pinchábamos algunos más grandes… veníamos navegando, charlando y riéndonos de la pesca que habíamos hecho durante la mañana cuando el guía de pronto detuvo el motor y nos hizo callar!

A unos 70 m. del trucker sobre la costa veíamos colas, saltos y ataques de dorados que ya a la distancia se veían más grandes de los que habíamos estado pescando anteriormente.

Nos acercamos despacio a la costa, y luego de pasar por sobre un alambrado y preguntar al dueño de una pequeña casa si no molestábamos, encontramos “el lugar” que nos hizo quedar con la boca abierta.

Fui el primero en lanzar la boya e inmediatamente fue mordida y le quebró el palito de arriba! La voracidad de los peces era espectacular!

Les podía tirar con una rama y seguro la atacaban! Sin más, en un momento que solté un doradillo de unos 2 kilos y medio que saqué me enjuagué las manos en la costa y vinieron a atacarme! No podía creerlo! Era impresionante verlos cazar sabalitos o palometitas que con tal de esquivar el ataque se tiraban hacia la costa y quedaban aleteando fuera del agua.

En ese lugar practicamos sobre todo spinning con señuelos de flote y media agua y si bien era complicado no enganchar con árboles y demás obstáculos, fue una fiesta.

Habrán salido unos 25 doradillos de entre 2,5 kilos y 4 kilos en una hora para cerrar una jornada inolvidable para 4 amigos que por fin lograron su “buena pesca en el río”

Cabe destacar que las capturas en su totalidad fueron devueltas al agua y tratadas de la mejor manera para evitar dañarlas.

Así cerramos una gran temporada con una especie que hace varios años que no llegaba así a esta zona y que nos da esa pelea y saltos que no son frecuentes en nuestros peces.

readers comments




847 views