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TRES RÍOS CON MOSCA, AL CIERRE

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Los invitamos a leer una brillante nota de Pesca con Mosca realizada en la Patagonia con ribetes de aventura. Especial para los amantes del Fly Cast. 

POR JORGE LÓPEZ BASAVILBASO

Desde la ciudad diferentes caminos conducentes a la pesca dentro de paisajes fantásticos, casi siempre dejan ver, al circular por ellos, el  volcán Lanín. Admirándolos estaban mientras la Ford Ranger los acercaba al primer pesquero.

Habían elegido tomar como base, ese día, un punto cercano a la confluencia del Malleo y el Aluminé, dos ríos muy conocidos por los mosqueros y que por diferentes razones muestran disímiles posibilidades y se unen relativamente cerca del lugar de partida.

En la zona hay una reserva Mapuche que permite el acceso a pescadores tras abonar un pequeño canon. Encontraron la barrera levantada y nadie que les cobrara por el ingreso. Se ubicaron en un sector de camping muy lindo, donde acomodaron la camioneta y bajaron sillas, mesas, equipos varios entre los que dieron prioridad a los de pesca. Para hacer uso de este camping es necesario abonar al dueño la estadía.  Lo curioso fue que apareció un paisano a la tarde para cobrarles y antes de informar el costo les preguntó donde vivían.  Se quedaron pensando si la tarifa es variable de acuerdo a la respuesta. Su honestidad les costó $ 30.-

No del todo repuestos físicamente tras una extensa y exigente jornada anterior, habían optado por realizar una pesca tranquila, vadeando dentro de lo posible, lugares de aguas calmas y pisos firmes con piedras chicas.

Se presentaban algunas características  no siempre habituales en el agua y, con muy escasa actividad de insectos con un consecuente cambio en el comportamiento de las truchas.

A medida que la jornada avanzaba, las clásicas secas presentadas en leaders largos con tippets 5 X  tímidamente fueron seduciendo algunas arcoíris de tamaños más o menos acordes a las que presenta el Malleo en su parte inferior, un río para mosqueros que disfrutan las sutilezas, dándole prioridad a éstas antes que al tamaño de peces.

Germán Alonso y Mariano, su hijo, con mayor experiencia de pesca en este lugar, alternando entre secas y pequeños streamers, no tardaron en conseguir las primeras, mientras Pablo Montoya, Daniel Traverso y Marcelo  Ferrero, todos con secas, hacían lo mismo con una frecuencia algo inferior.

Llegado el mediodía, ya con organismos que demandaban alimentos, aprovecharon para disfrutar sus viandas bajo los árboles, a la orilla del río, disfrutando el sonido del agua y los pájaros y alguno de ellos, como Pablo, a quién vemos en la siguiente foto y de quien dicen parece un “mellizo” de Mel Krieger,  se dejó tentar por unos lanzamientos efectuados desde la misma costa.

Amenas charlas donde no faltó la planificación  para el resto del día, iban mostrando un entusiasmo típico de quienes han incorporado el amor por la naturaleza y sus seres vivos cultivando la amistad.

Después de una extensa pausa continuaron separados sus intentos a los que sumaron alguna que otra ninfa, pero siempre teniendo el cuidado de no perderse de vista.

Hacia uno y otro lado fueron moviéndose, consiguiendo algunos piques mas, por momentos parecía que éstos se cortaban y al rato imprevista y repetidamente aparecían.

Dejaban para última hora el Aluminé ya que la información databa posibilidades de alguna marrón de dimensiones más importantes, donde con cierto nivel de agua es frecuente que tomen ejemplares de 2 Kg., llegando en oportunidades a 3 y 4 Kg.

La orientación sobre el Aluminé estaría a cargo de Germán, quien en muchas oportunidades, operando desde las ciudades de Aluminé, Junín  y San Martín de los Andes ha pescado varios de los múltiples ríos y arroyos con que cuenta esta zona pesquera, reconocida internacionalmente y que además en su zona de influencia tiene varios lagos.

En el Fly Shop al que oportunamente concurrieron en Junín recibieron la recomendación de pescar a última hora la desembocadura del Malleo en el Aluminé por la posibilidad de clavar marrones y también ubicar y pescar  los pozones de éste último, no alejados a la unión de ambos ríos.

Ya dentro del río, Pablo lo vadeó sin dificultades ubicándose apropiadamente para pescar los pozos. Hubo quienes hicieron intentos con wadders por diferentes sectores y también los que con largos lanzamientos optaron por castear desde pastos de la orilla con botas cortas.

En la unión de ambos cursos de agua, la corriente era bastante fuerte, por lo que costaba afirmarse, y se podía observar a los pescadores haciendo esfuerzos para asegurarse y mantener el equilibrio.  En un momento Germán perdió su copo, el que rápidamente  Marcelo pudo enganchar con la punta de su caña.

Las esperadas importantes marrones no aparecieron pero disfrutaron a pleno las piezas que consiguieron atraer.

Demostrando lo  que venía sucedido en un cierre atípico, la caída de la tarde trajo un notable decaimiento en las respuestas.

Esa noche un famoso restaurante de Junín de los Andes, ubicado frente a la plaza tuvo cenando un grupo de entusiastas mosqueros que seguramente aportaron cuentos y risas dentro del lugar mientras disfrutaban un exquisito chivito a la parrilla.

El amanecer mostró otro día completamente despejado anunciando un mediodía templado, lo que una vez más se contrapondría con las temperaturas frías de los extremos del día para fines de abril. El entusiasmo iba en aumento. El legendario Chimehuín los esperaba…

Continuaban su aventura después de pescar otros ríos. El viaje había sido muy bueno, aunque algunas de las alteraciones mencionadas venían perjudicando algo la pesca, no tanto en cantidad, más en tamaños. Hasta el momento, se había desarrollado más o menos de acuerdo a lo previsto y las expectativas en mayor o menor medida estaban cumplidas. Cuando se aprestaban a salir notaron la rotura de la cerradura de la puerta de la caja de la Ranger, que les impedía acceder a los implementos de pesca y los alimentos. Afortunadamente se dieron cuenta y la pudieron reparar en la ciudad. De lo contrario hubieran tenido que regresar, seguramente desde el Chimehuín, perdiendo el día de pesca. Reinaba un clima de compañerismo y amistad donde el buen humor, el mejor beber y comer, las charlas, todo lo que fuera preparativos para algo, se desarrollaba de la mejor forma entre los componentes del grupo, casi todos habituales integrantes  en mi equipo de relevamientos, quienes en  esta pesca contaron también con Mariano.

El Lanín dominaba la escena en el trayecto hasta la famosísima boca. Soñaban que alguno de ellos pudiera tener pique, no de algún monstruo  de los que hicieron famoso este río, sino de alguna pieza que pudiera tener alrededor de tres kg., y si fuera algo mas grande, mejor…

Se organizaron bien, especialmente por las ubicaciones para los primeros casteos. No era cuestión de espantar alguna trucha.

Los primeros lances dentro de un excelente marco en el que no había otros pescadores, no tuvieron ningún tipo de respuesta. Cuando lo creyeron oportuno hicieron todos los cambios prudentes, hundimiento de líneas, secas, ninfas, streamers. Probaron todo y la respuesta fue nula.

Llegó un grupo de 4 pescadores con quienes habían compartido datos en Junín y nuevamente lo hicieron dadas las circunstancias.Este conjunto, más joven y buen conocedor del lugar, se aventuró mas allá de lo que mis amigos  consideraron prudente para ellos. Pasos con agua rápida y en un nivel al límite de los wadders, ayudándose con brazos extendidos no  resulta del todo prudente, solo lo pueden hacer los más jóvenes y con excelente estado físico.

Un poco separados, ambos grupos buscaban su trucha e insistieron hasta que el primero, dado la falta de respuestas decidió cambiar radicalmente de lugar.

Unos 200 m. antes de cruzar el puente sobre el río Chimehuín, dirigiéndose en sentido al lago Huechulafquen, sale un camino hacia la derecha.  Tomaron dicho camino recorriéndolo en forma paralela al río como volviendo hacia Junín.  Este se extiende por varios kilómetros y cada tanto tiene accesos hacia el río.  En ese tramo corre encajonado, por lo tanto los accesos son bastantes cerrados, y para poder castear hay que bajar unos metros, meterse en el río, vadearlo y alejarse de la costa para evitar colgar las moscas en la vegetación o limitarse a efectuar roll cast.

Una vez en el río, retomaron los casteos, ya en lugares donde era menos probable conseguir alguna trucha de buen tamaño pero confiaban divertirse con algunas pequeñas o medianas.

El pique se mostraba escaso y decidieron que era una buena hora para reponer energías con las viandas llevadas oportunamente. Alguno disfrutando el lugar, hasta se permitió dormir una corta siesta.

Moviéndose por sectores cercanos luego de parar a mediodía, secas y ninfas sedujeron  en general truchas arcoiris de tamaños chicos o medianos y en cantidad escasa.

La pesca continuaba dentro del paisaje precioso que tiene buena cantidad de lugares la Patagonia, por esos momentos en las cercanías de una agradable construcción sobre el río.

 CONCLUSIONES

Pique relativamente escaso y portes chicos para lo que pueden dar estos ríos. Seguramente y coincidiendo con la información previa, las alteraciones hidroclimáticas se han manifestado y mostrado sus efectos.

De todas formas, no siempre lo que se pesca es lo que califica una salida sino muchas otras cosas que en este caso se dieron y siempre lo verdaderamente importante es estar pescando, más aun si esta espléndida actividad se disfruta entre amigos.

PARA PENSAR

Ellos tenían muy presente una reflexión generada en una explicación didáctica que habían recibido recientemente sobre el comportamiento de la trucha ante la mosca, su presentación y la captura.

Les habían pedido que imaginaran unas milanesas que habían almorzado en la siguiente situación, una, servida en un plato con un trocito de limón y una porción de ensalada prolijamente distribuida a su alrededor, la otra, colgando de un hilo suspendida en la rama de un árbol.

La pregunta fue ¿cual de las dos elegirían, por igual esfuerzo y al mismo precio? Sin dudar la del plato, respondieron. La respuesta de una trucha es la misma ante una mosca provista por la naturaleza y otra artificial, mal atada o preparada.

En cuanto la presentación, la propuesta había sido imaginar la llegada de un delivery a entregar un pedido que, en lugar de tocar el timbre, arroja una piedra contra la ventana rompiendo además un vidrio. ¿Cuál será la reacción? Atenderlo normalmente o esconderse y llamar a la policía. ¿Cuál será entonces la reacción de la deseada trucha ante una presentación que le llega como si fuera un misil? Fácil no?

Por último queda por analizar el momento de la captura y la lucha desesperada que opone la presa. Para esto los situaron en un imaginario paseo por una playa y el encuentro con una tentadora almeja a punto de volver al agua. Que les pasaría a cualquiera de ellos si al ponerla en la boca un filoso anzuelo se les clava en la mejilla y, ahí nomás, antes de que puedan reaccionar por la sorpresa y el dolor, empiezan a ser arrastrados hacia el agua, donde la falta de aire les hace temer una muerte inminente.

Con toda seguridad se defenderían haciendo uso de todas sus fuerzas y recursos, como la apreciada trucha, y eso que todavía no los manosearon, apretujaron, ni los enceguecieron con la luz de un flash.

Ellos lo tuvieron presente y les ha quedado grabado. Invito a Ud. a pensar el tema, aunque lo conozca.

Hasta la próxima y buena pesca.

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readers comments
  1. Sergio Romero on agosto 10th, 2011 10:22

    Como todo lo bello de esos lugares de pesca y con una gran nostalgia por la fecha esperando con ganas la apertura de la temporada. Un abrazo.




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