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PEJERREYES EN EL RÍO URUGUAY

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Muy buena pesca de pejerreyes realizada por Omar Civale en la provincia de Entre Ríos, en esta ocasión, con el guía de pesca Ángel Barrau.

POR OMAR CIVALE

 

Había quedado pendiente una invitación que Ángel Barrau guía de la zona, me había efectuado antes de entrar mi mano a chapa y pintura, léase cirugía.

El martes pasado, para no dilatar más el convite,  nos hicimos una escapada a la Villa con Pablo Etchevers y su padre Neri, gente muy macanuda con muy buena onda. Pablito es quien maneja la página web de la revista el Pato.

En la base del puente de Zárate, compramos cuatro bolsas de carnada a la friolera de treinta y cinco tejos cada porción, con una mezcla extraña de mojarras, madrecitas y tosqueros todos muy chiquitos, se necesitaban cuatro o cinco por anzuelo, como para darle volumen a la carnada, la verdad, de una calidad malísima. Con cada pique y su consiguiente clavada quedaban los tres anzuelos limpios.

Usé una línea convencional de tres boyas color naranja con tramposas, estas últimas no hacían falta, así que en lugar de cambiarla, acorté la distancia  del nudo corredizo que dejaba suelta la boya, de cincuenta, a cinco centímetros. O sea, en cuanto un pejerrey tomaba la carnada inmediatamente la boya grande acusaba la corrida como una línea normal.

Usé una caña de 4,25 m. y un reel rotativo tipo huevito con multifilamento de 30 lbs., si bien es cierto que es demasiado fuerte para esta pesca, con un diámetro aproximado del nailon de 0,28, tiene la ventaja que no se embozala en la punta de caña cuando pescamos gareteando contra el viento.

Y esto último fue lo que hicimos, una vez que Ángel nos posicionó a unos doscientos metros del veril del canal del río Uruguay, una brisa suave del este no hacía abatir hacia nuestra costa, en una gareteada que cortaba el río a lo ancho.

Al rato lo imitó Pablito y después de haber corregido las mías y lastrarlas con plomitos con resorte, seguí sin tener un toque, comencé a estudiar que hacía mal y como Arquímedes que gritó Eureka “cuando inventó la tinta china”, me di cuenta que Neri pescaba sentado y al cabo de soltar la línea 20 ó 30 m. la frenaba  para poder verla, así que sus brazoladas flameaban a escaso 50 cm. de profundidad, nueva corrección en mi línea y volví a poner las cosas en orden comenzando una pesca digna, ya tenía muchas escamas en la cara y no podía permitirlo.

Y así entre pejerreyes, bromas y un millón de doradillos que me tenían de punto y me cortaron un montón de anzuelos, transcurrió la jornada al cabo de la cual habíamos pescado unas 60 piezas de un tamaño mediano, de 30 a 50 cm.

De una suave brisa mañanera del este, pasamos a un vientito del este-sudeste al mediodía y a la tarde se puso firme un viento sudeste, que nos obligó a regresar a la villa por los riachos interiores, para evitar la paliza que nos tenía preparada el oleaje.

Mención aparte para Ángel, un verdadero guía que sabe su oficio, no solo por pilotear con maestría su tracker de 6,40 cabinado y conocer el río y sus secretos, sino por la atención, nos encarnaba los anzuelos, aunque sabe que a mí mucho que digamos no me gusta, nos levantaba los peces del agua, nos ayudaba a desarmar alguna galletita con el equipo, cebó mate hasta el cansancio, estuvo atento a cualquier requerimiento, en fin, hizo gala de una atención de primera, como nos tiene acostumbrados.

Amigos, si la idea es pescar pejerreyes y pasarla bien, les recomiendo visitar Villa Paranacito, está a solo 180 km., es un lugar hermoso y se llega en forma muy segura por autopista.

PARA AGENDAR:

ÁNGEL BARRAU – Guía de pesca enbarcada – Villa Paranacito, Pcia. de Entre Ríos – www.pesca-riouruguay.com.ar

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